[Discurso de cierre, Segundo Aniversario de Izquierda Guevarista de Chile]

[Discurso de cierre, Segundo Aniversario de Izquierda Guevarista de Chile]

12 de Agosto del 2017

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Compañeros y compañeras:

Los dos años que llevamos como organización nos han mostrado grandes cosas; por una parte hemos podido aprender y mejorarnos a nosotros mismos; con espíritu revolucionario hemos intentado poner en práctica los principios de la crítica y la autocrítica, intentando revertir errores tanto propios como históricos de nuestro sector.

Al mismo tiempo, hemos visto que la mejor escuela de formación no se encuentra dentro de la organización política misma sino principalmente en nuestro pueblo; el ejemplo que nos han dado  pobladores, pescadores, portuarios, mapuches, forestales y tantos otros sectores del país, principalmente del año 2000 en adelante, ha sido valioso para ir cualificando tanto nuestro proyecto como también a las distintas organizaciones de la clase.

Es así como llegamos a esta fecha, nuestro segundo cumpleaños nos entrega una organización más madura, distinta a la que 2 años atrás tomaba las banderas de Izquierda Guevarista, dos años en los cuales hemos ido conociendo a las distintas organizaciones aquí presentes, en las cuales hemos visto un apoyo, muchas veces indispensable a la hora de combatir al capitalismo y sus fuerzas.

Camaradas, tenemos claro que la lucha revolucionaria no empieza ni termina en nuestra organización, de hecho, no empieza ni termina en ninguna de las organizaciones aquí presentes. Creemos más bien, que hoy todas nuestras experiencias organizativas, tanto las acá presentes, como las orgánicas que se han desarrollado de los 90 a la fecha, constituyen diferentes apuestas de una aún incipiente organización de la clase trabajadora. Pero vamos avanzando.

Para avanzar debemos partir de una sencilla y sincera premisa, hoy la izquierda revolucionaria no es ni proyecto ni alternativa para la clase trabajadora ni para el pueblo en su conjunto; nuestro sector está en crisis, en una doble crisis, política y moral.

Es más, llevamos más de 20 años entre la actual crisis y las primeras derrotas, derrotas que han cobrado la vida de numerosos y cuantiosos compañeros y compañeras, que han entregado su vida en la lucha por la dignidad de nuestro pueblo. Pero es momento de que la crisis termine, a cien años de la revolución rusa, debemos recordar la historia y las enseñanzas que nos deja nuestra misma clase, en distintas partes del mundo. Se puede vencer a la derrota, se puede vencer la traición, la sedición, la cobardía, la enajenación y la miseria.

La izquierda revolucionaria, nuestro hermoso y pequeño sector, del cual nos sentimos orgullosamente parte, debe ser más autocrítico que nunca; debemos superar el machismo, el caudillismo, el egocentrismo y tantas otras expresiones nocivas que aún se encuentran en el seno de nuestras organizaciones. Es la única forma de avanzar que nos permitirá efectivamente alterar las actuales correlaciones de fuerzas y constituirnos en una alternativa real y no en fuerza marginal.

***

Pero no nos perdamos, hoy nos enfrentamos a oportunidades y aperturas históricas, la lucha de clases toma nuevos aires y con ellos hay nuevas posibilidades en la política, que nuestro mismo pueblo ha ido abriendo. Hoy efectivamente podemos hablar de la existencia de un movimiento social, de movilización popular y es más, existe un innegable desarrollo en la conciencia de nuestra clase. Nuestro pueblo y las mismas dinámicas del actual modelo capitalista y patriarcal, nos están exigiendo un desarrollo a nuestras fuerzas y estar a la altura de las actuales tareas que impone el periodo.

Es por esto que tomamos en este aniversario, el ejemplo del comandante Ramiro; la entrega demostrada por el compañero, misma entrega que sigue demostrando y comprobando cada día en la prisión de Porto Velho, entrega por nuestro pueblo que atraviesa las más frías y oscuras celdas, que atraviesa el duro concreto de la prisión burguesa; que atraviesa la selva y la imponente cordillera de los andes y que llega en cada palabra, mensaje y carta que envía el compañero al pueblo Chileno. Esta misma entrega y amor, amor revolucionario que fue demostrado antes por Raúl Pellegrín y Cecilia Magni, quienes resistieron la fiera tortura física que  los llevó a la muerte pero no pudo doblegar la enorme moral de tan valientes compañeros. Amor que llevó a Bautista, Luciano y Miguel a dar la vida y la muerte en la construcción de un proyecto para los y las trabajadoras de nuestra patria. Amor presente en Paulina Aguirre, Rodrigo Cisternas, Juan Pablo Jimenez, Matías Catrileo y tantos otros y otras hijas de nuestro pueblo.

Allí está el amor, el amor por nuestros hermanos y hermanas, por nuestra clase trabajadora, amor que debe mover cada acción, cada palabra y cada tarea que realicemos, amor que venza los intereses personales, amor internacionalista y proletario, amor feminista, amor demostrado día a día y que sea el motor de las nuevas fuerzas de nuestra clase. Sentimientos puros que deben llenar la mente y el cuerpo de un revolucionario y revolucionaria, tal como nos demostró el Che hace 50 años ya, con su caída en combate en las selvas de Bolivia.

Compañeros y compañeras:

Ofrezcamos el corazón, ofrezcamos cuerpo y mente en la construcción de un mundo mejor, entreguemos cada día al servicio de nuestra patria, nuestro pueblo. La organización política son sus militantes, hombres y mujeres forjadores de su propio destino, de nuestro destino. Que nuestros gritos de esta sala, en este humilde acto, no sean más gritos desesperados, sino gritos de victoria.

Con valentía, coraje, decisión, pasión y convicción revolucionaria luchemos juntos, articulemos y unamos a los anticapitalistas, desarrollemos las fuerzas de nuestra clase, organicémonos en cada liceo, universidad, instituto, sindicato, territorio, región y país, que la unidad y el trabajo arduo se vuelvan costumbre.

Configuremos un programa de las luchas de nuestro pueblo, avancemos en mayores niveles de confrontación de clases, cualifiquémonos a través de las luchas cotidianas, ampliemos los escenarios de luchas y llevémoslos a cada espacio, hasta que lleguen a la puerta misma de la burguesía, profundicemos y asentemos la lucha por el socialismo y en último lugar, desarrollemos la conciencia nuestra y de nuestro pueblo.

Compañeros, compañeras, queda aún un largo camino por recorrer, pero no estamos solos en esta lucha; tenemos a nuestras organizaciones hermanas y a nuestros camaradas repartidos a través de Chile, el Wallmapu y Latinoamérica; recordemos hoy en un grito hacia nuestro hermano pueblo Venezolano, que no existen fronteras en esta lucha a muerte.

Nos despedimos con las palabras del Che:

“Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo.”

¡Hay que hacer la revolución!

Unidad en la lucha: Camino de Victoria 

¡PATRIA O MUERTE: VENCEREMOS!

¡VIVAN LAS LUCHAS DEL PUEBLO!

¡VIVA EL COMANDANTE RAMIRO!

Santiago de Chile, agosto del 2017