De la necesidad de los Círculos de Varones para la Militancia de Izquierda Guevarista

 

De la necesidad de los Círculos de Varones para la Militancia de Izquierda Guevarista

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El presente documento es elaborado por un equipo de compañeros de Izquierda Guevarista, quienes se han decidido a impulsar la línea de masculinidades despatriarcales  al interior de nuestra organización; con el objetivo de aportar con una humilde contribución para la construcción de relaciones sociales lejanas del autoritarismo patriarcal y violencia machista.

Los círculos de varones nacen a raíz de un proceso de cuestionamientos que venimos haciendo como organización durante este año a propósito de los casos de acoso y abuso sexual denunciados por nuestras compañeras de clase y militancia. El objetivo de este espacio es promover la reflexión, el diálogo fraterno y que por medio de nuestra práctica cotidiana podamos cuestionar la construcción de masculinidad hegemónica en la cual hemos sido socializados los varones, con ello, nuestros privilegios de varones en una sociedad patriarcal y, promover nuevas formas de relacionarnos, alejando los vicios conscientes de la violencia machista.

El hecho que los círculos estén constituido solamente por varones es porque es tarea nuestra y sólo nuestra desmontar el discurso patriarcal que ha hegemonizado gran parte de nuestra formación, desde la familia, los juegos, la escuela, sea de manera explícita o no, afectando nuestra constitución personal.

Nuestra labor en la lucha feminista es en primer lugar cuestionar nuestros privilegios, con el fin de concientizarnos sobre la posición de poder que históricamente hemos detentado los varones, de manera transversal a las clases sociales.

Por lo tanto, este esfuerzo está orientado en procurar que en nuestra militancia se erradiquen las prácticas sexistas, que no sólo el discurso sea feminista, sino la praxis misma del trabajo político cualquiera sea el espacio donde nos estemos desenvolviendo esté libre de prácticas machistas. Esto será una transformación que irá más allá del espacio de la militancia, el cuestionamiento está dirigido a todos nuestros espacios, sean familiares, de estudio, de amistades, de relaciones afectivas, etc. Aspiramos a una transformación plasmada en el día a día, que se exprese en nuestra práctica común. Poder generar nuevos vínculos con nuestras madres y hermanas, compañeras de clase y de organización, con nuestras parejas y con todas las mujeres que no conocemos pero nos rodean en cada lugar donde estamos. Paralelo a esto se busca transformar la manera en la cual nos relacionamos como varones, de una sociabilidad basada en el continuo reforzamiento/demostración de la masculinidad androcentrista y falocéntrica, a una forma totalmente nueva de relacionarnos, a la que debe aspirar este camino revolucionario.

En el plano de nuestra organización puntualmente, apuntamos a que nuestra forma de hacer política no puede replicar las opresiones y abusos que están presentes de manera transversal en nuestra sociedad, si levantamos banderas de transformación social, debemos partir por subvertir las propias relaciones humanas al interior de nuestra organización: sólo la praxis revolucionaria es transformadora y sólo ésta nos permitirá crear un espacio libre de prácticas machistas. Aspiramos de manera humilde a constituir una moral revolucionaria que nos permita orientar de manera más fraterna y humana nuestro trabajo dentro de la clase, así como una moral que interpele de manera frontal y directa nuestros resabios de moral burguesa dominante.

Para esto es que convocamos a los círculos de varones, nuestra labor primera es cuestionar cómo nos hemos constituido como varones y qué prácticas constituyen privilegios, los cuales están en relación directa con la opresión de nuestras compañeras.

INSTRUCTIVO SUGERIDO

1.-Condiciones materiales:

El compañero que se haga cargo de moderar el círculo debe preocuparse también que este se realice en un lugar cómodo, amplio y privado. Disponer el espacio de tal manera que todos estemos sentados al mismo nivel y con la posibilidad de mirarnos. Se recomienda un lugar donde se eviten las interrupciones o los sonidos estridentes. Esto puede alterar el desarrollo del diálogo.

Dada la duración del mismo se recomienda disponer de bebidas que amenicen la jornada (compartir un té, café o jugo conforta) y que cada compañero lleve algún alimento para compartir, esta acción ya nos predispone a pensar en estar en comunidad de antemano. Se sugiere compartir durante algún descanso en la jornada.

2.- Consideraciones metodológicas

Se debiese empezar temprano considerando que un grupo de 10 compañeros demora alrededor de 4 horas de diálogo, considerar esto porque el círculo debe hacerse con la intención de hacer que todos los compañeros hablen.

Iniciar con alguna actividad corta y lúdica que predisponga el ánimo y genere que la militancia se conozca.

Luego continuar ya directamente con la introducción que el moderador haya preparado sobre el motivo de estar realizando el círculo. Para el desarrollo de esta actividad, es necesario hacer hincapié en la confidencialidad del mismo: lo tratado en el círculo de varones queda en resguardo de los participantes. Esto se debe considerar en relación a la privacidad y emotividad de lo que estaremos compartiendo como compañeros. El círculo de varones apunta precisamente a constituirse como un espacio en el cual podamos conversar desde una perspectiva contraria a la masculinidad, sin temor a expresarse emocionalmente desde una perspectiva vulnerable, por ejemplo, o hablando directamente de prácticas machistas cotidianas que hemos naturalizado durante nuestra vida como varones y que ahora tomamos conciencia de ellas.

Aclarar también que debemos hablar desde el autocuidado, evitando situaciones de estrés o quiebres emocionales y vivencias que no se consideren “superadas”. Es un espacio de cuestionamiento, pero no de manera solitaria ni aislada sino fraterna y cercana, ya que sólo en conjunto podemos dar una respuesta efectiva. Por lo mismo, es importante llamar a evitar los prejuicios y sanciones morales respecto a los relatos que se vayan presentando.

Recapitulando, tenemos dos criterios logísticos vitales para el desarrollo:

  1. Espacio privado, sin interrupciones, capacidad para estar sentados en círculo al mismo nivel.
  1. Tiempo adecuado para que todos los presentes sin excepción participen con su testimonio.

3.-Preparación del Moderador

El compañero que se disponga a moderar no necesita un gran bagaje teórico, es esencial en nuestra formación como militantes que día a día crezcamos teóricamente pero en este caso no es un requisito excluyente. Aun así, recomendamos mínimamente las siguientes lecturas que adjuntamos:

-Reflexiones del movimiento estudiantil frente al feminismo. Comisión Estudiantil Juventud Guevarista

-Los hombres asumimos nuestra responsabilidad: Las Masculinidades en la prevención de la Violencia de Género. Larry José Madrigal Rajo.

Se debe tener presente que un primer círculo de varones será más bien indagatorio y que este es un largo y complejo proceso, jamás podemos esperar que este círculo será ya una deconstrucción o des aprendizaje de la masculinidad hegemónica. Apuntamos sinceramente a que este primer ejercicio sea una forma de abrir el debate entre los compañeros desde sus propias experiencias de vida, al transcurrir más reuniones estaremos ya en capacidad de ir tensionando más la masculinidad al desnaturalizarla por el ejercicio de nuestra reflexión crítica que hemos compartido en los círculos. Por lo tanto este primer ejercicio es comenzar el trabajo de desnaturalización.

Para esto partiremos con una breve reflexión en torno a nuestras inquietudes o experiencias de vida que identificamos como elementos de formación machista o de tensión frente a este. Este inicio es totalmente abierto, pueden existir relatos autobiográficos sobre la infancia y adolescencia o quizás algún compañero haga una reflexión sobre algún hecho puntual que le marcó en su vida o algún compañero que sea padre hable de su experiencia, es decir, es un dialogo libre donde lo único que se debe procurar es el cuestionamiento, la reflexión y la autocrítica fraterna a nuestra experiencia.

4.- Finalizar un Círculo de Varones:

Una vez finalizado los relatos, el moderador debe hacer hincapié en la idea que se ha logrado plasmar por algunas horas, una incipiente forma distinta de relacionarnos como varones, la cual es cuestionando la construcción masculina dominante que norma nuestro rol y prácticas al interior de cada espacio que compartimos con las mujeres compañeras de clase ya sean de militancia, familiares, amistades o incluso anónimas.

Sumado a que hemos compartido, probablemente por primera vez, sin temor a la emotividad ni a la vulnerabilidad, nos hemos apoyado mutuamente escuchándonos y reflexionando sobre nuestras experiencias. A partir de ese hincapié es que es necesario entregar tareas concretas a los participantes.

¿Por qué es necesario aterrizar el cuestionamiento en tareas a realizar?

Debido a que si bien manifestamos abiertamente que la realización de los Círculos de Varones es un ejercicio a largo aliento para desmontar el aprendizaje patriarcal, es necesario poner freno de manera inmediata a conductas altamente nocivas. Hay aprendizajes que no pueden esperar, sobre todo los relacionados a conductas de abuso sexual y físico.

Recomendamos, por ejemplo, en el caso de conductas de abuso sexual:

-No participar de los grupos de “whatsapp” o cualquier red social que promueva la misoginia, tales como aquellos donde se comparte pornografía industrializada o material audiovisual de mujeres donde sabemos de antemano son contra su voluntad (el llamado “Porno de venganza”, que sabemos que es una práctica que existe). Demás está decir no reproducir ofensas machistas en ningún plano de nuestra vida (ejemplo: una broma, un meme, un chiste, un comentario machista “buena onda”. Ninguno de ellos jamás será tomado con humor ya que siempre es una forma solapada, indirecta de naturalizar el machismo)

-No admitir abusos al interior de la locomoción colectiva, el abuso sexual: Tocaciones hacia mujeres, frases ofensivas o insinuaciones (los mal llamados “piropos”) en los espacios públicos requiere de la complicidad masculina siempre, requiere de un varón que sienta impunidad sobre su víctima a pesar de estar rodeados de personas. Rompamos esa sensación de impunidad.

-No admitir bajo ninguna circunstancia cualquier abuso que esté ocurriendo, jamás hacer vista gorda sobre ellos. Ejemplos: Si vemos que en una fiesta un varón quiere intoxicar a una mujer con el fin de abusar de ella o somos testigos directos de un abuso sexual, o hemos escuchado que ha ocurrido. Si esta información llega a nuestras manos es obligación nuestra saber cómo actuar o donde hacer llegar tal terrible información.

-Intervenir si vemos agresiones físicas.

-En síntesis: NO ADMITIR NINGÚN TIPO DE VIOLENCIA, desde el desarrollo del primer círculo esto debe quedar claro.

Paralelo a esto y en igual nivel de importancia, nuestro actuar sobre las conductas machistas más violentas (y en general nuestro proceso de cuestionamiento) no debe ser desde el heroísmo, ni desde el protagonismo, salvo cuando la instancia requiera una intervención más directa y frontal como frenar un abuso.

Es decir, las tareas que enviemos deben ser sobre el actuar diario y nuestro entorno abordado desde la prevención de reproducir y abalar conductas machistas pero teniendo en cuenta que estas tareas no son un llamado a actuar heroicamente contra el machismo (desde un “yo protagónico vengo a salvar a las mujeres del machismo”) sino un llamado a desmontar el machismo que practicamos, vemos y reproducimos (“yo cuestiono mis privilegios para desmontar las prácticas machistas que ejerzo, reproduzco y en las cuales, desde ya, intervengo”).

5.- Sugerencias

Los círculos de varones tendrán la periodicidad y extensión que acuerde el mismo grupo humano que lo componga, de acuerdo a las necesidades del mismo. No obstante, sugerimos que se constituyan como una instancia permanente de reflexión y debate de nuestras vivencias, así como ejercicio de desmontaje de aprendizajes adquiridos a los largo de la socialización como hombres.

Finalmente, se sugiere acompañar este proceso con talleres donde se expongan algunos elementos y herramientas que vayan dirigiendo una reflexión y comprensión profunda de las problemáticas del patriarcado, expresiones de machismo, las nuevas masculinidades en su sentido histórico, social, político, cultural, etc.