A 49 años del Cordobazo, reproducimos nota publicada en el 2016, contextualizada en la situación actual.
Por Frente de Acción Revolucionaria de la Argentina 
“Hay momentos en que el pueblo sintetiza en la acción los pasajes más significativos de su historia”
Agustín Tosco
En la Argentina, entre los años 1966 y 1970, la clase trabajadora resistió contra la explotación y opresión del sistema capitalista, que por necesidad de los burgueses en medio de la crisis adoptó la forma política de una dictadura cívico-militar, con el general Juan Carlos Onganía a la cabeza respondiendo a sus órdenes. Este golpe militar preventivo fue un intento de acabar con el auge de las luchas de los trabajadores que crecía en esos años. Esta dictadura no pudo estabilizar la economía que buscaba beneficiar a los grandes monopolios provocando disputas inter-burguesas.
Las huelgas más importantes de azucareros, portuarios y estudiantes fueron aplastadas en el período de 1967 a 1968. La represión del Estado capitalista se imponía sobre nuestra clase, asesinatos, detenciones, sindicatos ilegalizados, anulación de las libertades democráticas, ley anticomunista. El odio contra la dictadura crecía cada vez más, grandes movilizaciones de masas, lucha callejera, paros generales, ocupaciones de fábricas. Las luchas se radicalizan, los trabajadores empleaban métodos cada vez más contundentes contra los patrones, el Estado y las burocracias sindicales.
Se reconoce que a la injusta violencia capitalista hay que oponerle la justa violencia popular. Las contradicciones se agudizan, la conflictividad social arde en todo el país: Salta, Corrientes, Tucumán, Córdoba, Rosario, en las ciudades principales.
El auge de masas con oleadas de puebladas se da entre 1969 y 1972. Al calor de la lucha de clases la conciencia de los trabajadores avanza dando saltos cualitativos ideológicos, políticos y organizativos. Con el ejemplo de la Revolución cubana, por el camino del Che Guevara miles de hombres y mujeres emprenden las distintas tareas de la Revolución Socialista, la guerra popular como estrategia para la toma del poder. Surge la guerrilla urbana. Se abre una nueva etapa en el desarrollo de las luchas obreras y populares.
En la provincia de Córdoba se llevan adelante asambleas sindicales, con fuerte presencia de sindicatos de izquierda, sindicatos clasistas y combativos. El SMATA, SITRAC-SITRAM, el sindicato Luz y Fuerza, dirigentes como Agustín Tosco, René Salamanca, Gregorio Flores, fortalecían la corriente clasista para enfrentar a la dictadura y la burocracia peronista.
El 29 de mayo de 1969 los trabajadores y estudiantes protagonizan la ejemplar rebelión popular conocida como el Cordobazo. En esta ciudad industrial durante el mes de mayo los trabajadores metalúrgicos, del transporte y otros gremios desarrollaban paros generales, concentraciones públicas, el barrio Clínicas estaba tomado por los estudiantes. La represión brutal del Estado ataca a los manifestantes, los trabajadores y estudiantes quienes contaban con el apoyo de la población. Cansados de la explotación y opresión, enfrentan a la policía haciéndola retroceder. Los trabajadores de los barrios periféricos e industriales se concentran en el centro de la ciudad, arman barricadas, la justa violencia se traduce en acción directa. Se toma el Círculo de Suboficiales del Ejército, incendian oficinas de empresas extranjeras, dependencias administrativas y la aduana. Los enfrentamientos se dan primero contra la policía y luego contra las fuerzas armadas.
El Cordobazo da paso a una nueva etapa en la lucha de clases de nuestro país. La dictadura es golpeada. En junio de 1970 Onganía es destituido y reemplazado por Levingston que rápidamente cae del gobierno. Los militares se van del gobierno y ponen a Lanusse como presidente.
En 1971 la estrategia es defensiva, se convoca al Gran Acuerdo Nacional de la burguesía. Se acuerda principalmente con el peronismo y la U.C.R, con distintos partidos burgueses y pequeño burgueses una política contrarrevolucionaria para reprimir brutalmente a la vanguardia clasista y a la guerrilla, que contaba con gran simpatía de las masas.
La burocracia se encontraba desprestigiada, las tradiciones políticas peronistas le ponían un freno a la profundización de las luchas y a la conciencia obrera. Perón generaba confusión a los trabajadores, defendía al Estado capitalista que los explotaba y oprimía, acuerda con la maniobra antipopular, favoreciendo a la dictadura. La lucha ideológica dentro del clasismo se daba contra el reformismo. Una parte de las masas harta de los militares son engañadas hábilmente por los burgueses, que quieren contener el avance revolucionario del pueblo, depositando esperanzas en un nuevo gobierno parlamentario burgués. La intensificación de la lucha popular continua, el fuego del Cordobazo abrió una nueva etapa en la historia de nuestra clase.
A 49 años del Cordobazo, la Batalla de Congreso del pasado 18 de diciembre mostró que un sector de la clase trabajadora y sus organizaciones está dispuesto a enfrentar el ajuste y la represión de Macri y los gobernadores. De norte a sur, en todo el país crece la resistencia contra los planes de los capitalistas ejecutando la acción directa contra las fuerzas del Estado que defienden los intereses de los patrones. La experiencia de la Rebelión del Cordobazo es un ejemplo de que los trabajadores/as podemos echar a los representantes de los explotadores, que cuando nos decidimos y organizamos nuestra fuerza es enorme. Como en la Rebelión del 2001 sigamos golpeando a la institucionalidad burguesa que está en crisis, construyamos las Asambleas para decidir y ser protagonistas en la lucha de clases. Los puños en alto del Cordobazo se agitan nuevamente y reclaman la Rebelión obrera y popular en la actualidad.

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