COMUNICADO EN FORMATO PDF

Ante los comicios presidenciales que tuvieron lugar el día domingo 17 en Colombia, con resultado del triunfo del nuevo presidente uribista Iván Duque -Partido Centro Democrático- con un 54% de los votos válidamente emitidos, sobre el candidato Gustado Petro -Movimiento Colombia Humana- que obtuvo un 42%, con una tasa de abstención que alcanzó el 47% -nada que envidiar a la “ilegítima” elección venezolana-, la posición de la Izquierda Guevarista de Chile es la siguiente:

1. Ganó el uribismo. En realidad, el triunfo es de Álvaro Uribe Vélez y la política reaccionaria que encarna. Ganó el paramilitarismo más brutal y sangriento de Nuestra América, los “falsos positivos”, los asesinatos despiadados a dirigentes y dirigentas sociales, el terrorismo de Estado que sostiene y avala todo lo anterior, el régimen autoritario vestido de democracia. Ganó a su vez el afianzamiento del régimen colombiano como cabecilla geopolítico de la Alianza del Pacífico y una de las principales figuras del Grupo de Lima. Venció el flamante nuevo miembro de la OTAN -en calidad de “socio global”, el primero de América Latina- y de la OCDE. Venció la consolidación de Colombia como “la Israel latinoamericana”, bastión estratégico del imperialismo yanqui en la región. Resulta lógico y obligatorio repudiar al gobierno entrante.

2. Duque, el uribismo, es decir la “ultra derecha”, venció tranquilamente -podríamos decir- a su adversario, por un margen de 12 puntos. Esto ocurre en el contexto de una población extenuada por conflictos políticos y militares larguísimos y muy intensos, cuya salida se ve difusa en el horizonte; deseosa de paz -ciertamente, el pueblo colombiano anhela la paz- pero también de protección, de cuidado y de justicia social que el Estado le ha negado sistemáticamente. Esta es la forma particular como se ha manifestado la lucha de clases en Colombia, lo que explica en gran parte la reproducción de movimientos guerrilleros de manera incesante. Decíamos, en una población polarizada donde cunde el temor, el descontento, la apatía y la desconfianza hacia la clase en el poder. En ese marco, los 8 millones de votos de Petro son significativos dado que si bien, no es un candidato de izquierda -desde nuestro punto de vista, con suerte alcanza a distinguirse como un “progresismo” de corte social liberal-, sí representa en alguna medida una ruptura con el orden político tradicional en el país. ¿Qué es lo importante de esto?: que una porción relevante del pueblo colombiano, a sabiendas de aquello, votó mayor justicia y mayor igualdad social, en todos los sentidos. Lo anterior es importante, debemos tomarlo en cuenta, son pequeñas señales o indicadores de lo que el pueblo está pensando y lo que se encuentra dispuesto a hacer.

3. Las fuerzas insurgentes colombianas tienen el panorama complicadísimo hacia delante y se ven mayormente tensionadas por el resultado electoral. En general, apoyamos el avance de los acuerdos de paz -tal como ellas mismas lo han ido formulando-, con garantías de cumplimiento efectivo por parte del Estado y por sobre todo, con justicia social, es decir, con un formato de amplia participación y movilización popular en los procesos políticos en desarrollo.

4. La instalación del uribismo en la presidencia repercutirá asimismo en Venezuela, en desmedro tanto del gobierno como del pueblo en su conjunto, pues se mantiene y agudiza la política intervencionista, comandada por los EEUU, de producir una crisis social “humanitaria”. La frontera colombo-venezolana desempeña un lugar clave en dicha guerra de intervención. Aquí es donde se hace manifiesto el papel geoestratégico de Colombia del que hablamos más arriba. En medio de lo señalado, muy probablemente el paramilitarismo en ambos países experimente un claro crecimiento de la mano de la misma máquina estatal, el movimiento de capitales y el narcotráfico, todo parte de un mismo bloque dominante.

5. Incluso más allá de la contienda electoral el pasado domingo, la cuestión central es que sigue siendo golpeado y agredido a muerte el pueblo trabajador empobrecido de Colombia, marginado y maltratado por la burguesía a través de sus herramientas de poder; las vastas poblaciones campesinas y los pueblos indígenas; la clase trabajadora cada vez con menos derechos, cada vez más explotada; los/as estudiantes sin oportunidades, reprimidas/os y asesinadas/os cuando desarrollan el hermoso e inalienable ejercicio de pensar, como sucede con el conjunto del pueblo trabajador. Por esto y por mucho más, lo que necesitamos son alternativas revolucionarias en América Latina, articuladas de manera continental. Necesitamos comenzar a organizarlas desde las bases mismas del pueblo  trabajador.

Izquierda Guevarista de Chile

Juventud Guevarista de Chile

Martes 19 de junio 2018