COMUNICADO EN FORMATO PDF

El sistema capitalista continua profundizando las condiciones de pauperizacion de las masas. Para el caso de las mujeres trabajadoras de Latinoamérica, el azote de los trabajos precarios, el ajuste en educación y salud, la vulneración de derechos laborales y todo tipo de medidas impulsadas por el FMI y los monopolios en nuestros territorios significan una profundización de la doble explotación que sufrimos, en tanto trabajadoras fuera del hogar y dentro de este, donde producimos la mercancía más preciada en este sistema: la mano de obra para los capitalistas. Parimos, criamos, limpiamos, cuidamos física y emocionalmente los trabajadores ocupados y no ocupados, sosteniendo hogares cada vez más precarios. 

El patriarcado y el capitalismo son una sola bota que nos oprime, nos condena a trabajar fuera del hogar al tiempo que sostenemos las tareas domésticas, transforma nuestros cuerpos en mercancías o en úteros para su mano de obra; la opresión y explotación permanentes nos lleva a sufrir penurias cada vez más grandes.  

Pero la clase trabajadora ha luchado contra este sistema de muerte y hambre, generando gestas históricas, en cuyo seno la voz de las mujeres ha alzado su voz con fuerza. Una de nuestras banderas ha sido siempre la legalización del aborto para su realización en condiciones seguras y gratuitas. Así lo han entendido las revolucionarias y revolucionarios bolcheviques, al volver por primera vez en el mundo ley el aborto seguro en el hospital en 1917. Esto es así porque el aborto no es no se trata de una hipócrita discusión sobre moralidad, es ante todo un problema de la clase trabajadora. Porque las ricas pueden costear sus abortos ante las clínicas privadas, las trabajadoras en cambio arriesgamos nuestras vidas en condiciones clandestinas. Por eso el aborto legal, seguro y gratuito es una conquista ante todo de las clases trabajadoras, un avance contra la burguesía; esto es particularmente sentido en los países periféricos del capitalismo, cuya función es justamente proveer materias primas y mano de obra barata a las trasnacionales a costas de la destrucción de nuestros territorios.

Incluso en los países donde el aborto es ley, las mujeres deben luchar continuamente con la condena simbólica y los problemas materiales efectivos que significan acceder a este derecho. Sabemos que la ley es sólo un papel, y que su implementación efectiva se basa, como en todas las cosas que hacen a la emancipación de trabajadoras y trabajadores, en la fuerza que colectivamente vamos construyendo, y no solo en nuestros países, sino que con todas las mujeres de nuestra región Latinoamericana: Enfrentamos ni más ni menos que la tríada Propiedad Privada, Estado e Iglesia, pilares esenciales para sostener el poder en las clases dominantes.  

El gran movimiento de mujeres que crece en toda Nuestra América con fuerza pone en jaque estos pilares, pero como sabemos, la lucha de clase atraviesa todas estas instancias. Debemos hacer crecer una perspectiva de independencia de clase, combatividad y unidad con todas las luchas, para vencer los intentos de llevar parte de estos esfuerzos al terrenos infructuosos que terminen coaptando la movilización en la institucionalidad burguesa, que siempre atenderá a cuestiones meramente estéticas y superficiales, sin atender a los fundamentos ideológicos capitalistas y patriarcales funcionales a las burguesías imperialistas. 

Al fin y al cabo, el FMI también dice estar preocupado por el tema, aunque su careta se evidencia rápidamente. Margo Thomas, una ex funcionaria del Banco Mundial y parte del G20 manifestó que, “el acceso al aborto mejora la capacidad de las mujeres de actuar en la esfera económica”. Gran parte de los préstamos en materia de género se trata de promover empresarias, emprendedoras que puedan hacer florecer sus negocios.

Con la fuerza de la clase trabajadora, con la fuerza del movimiento de mujeres, avancemos por la conquista de todos nuestros derechos. En nuestras voces que se hacen un solo grito, en nuestras manos en alto que se hacen un solo puño, en nuestro caminar que se transforma en una gran manifestación de las mujeres proletarias, campesinas, indígenas, estudiantes por toda Latinoamérica, que es también el andar de las disidencias, donde levantamos las banderas de oprimidos y oprimidas, de toda la clase explotada. ¡Haremos temblar los cimientos a este sistema capitalista y patriarcal podrido hasta la médula, para avanzar hacia un sistema de personas nuevas, el socialismo!

¡Aborto legal, seguro y gratuito!

¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!