Seguimos revolucionarios, combatientes y en pie de lucha

“La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud: en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera”.

Ernesto Guevara

Por Jorge Silva, militante de la Juventud Guevarista de Chile

Manuel y Luisa viven en una casa esquina, las murallas están pintadas con murales que reflejan fielmente la forma de vivir que han llevado, aclaran que viven frente a la Villa Francia, pero se sienten parte de ella.  Sus hijos fueron asesinados en dictadura, Rafael y Eduardo un 29 de marzo de 1985, Pablo, el hijo mayor es asesinado el 5 de noviembre de 1988. Luisa y Manuel siguen con sus convicciones claras, se sienten orgullosos de la lucha dieron sus hijos.

Eduardo, Rafael y Pablo hoy no están solamente presente por lo que hicieron o lo que dejaron de hacer, hoy, la relevancia de sus actos tienen que ver con qué es lo que se encuentra detrás de ellos; sus ideales populares, su rebeldía y amor revolucionario, su postura clasista y su decisión de combate y por que entendieron que el único camino por el cual la clase obrera y el pueblo podrían alcanzar su libertad es a través de la lucha y a construcción del poder pueblo y los trabajadores.

“Como decía el Pablo: ‘Esta tarea es de locos, locos del amor.’ Yo estoy con los chiquillos porque son valientes, los cambios los van a hacer los jóvenes, ahí están las nuevas ideas, los nuevos ideales están en los jóvenes, ellos van a hacer los cambios.” Manuel Vergara.

¿Cuál fue el rol de los jóvenes en la lucha contra la dictadura?

MV: Dan un paso adelante los chiquillos, los hijos míos y otros chiquillos de otras partes. Los hijos míos  representan  la etapa de muchos jóvenes populares, porque históricamente por todo lo que yo he leído, son los jóvenes populares de poblaciones los que mayor resistencia le pusieron a la dictadura, más que los universitarios,  más que los trabajadores, fue en las poblaciones, eso es interesante de rescatarlo.

¿Y ese trabajo cómo cambia con la vuelta a la “democracia”?

MV: Tiene que ver con un fenómeno político de todos los que arriesgaron la vida, de todos los que luchamos abiertamente contra la dictadura, le entregamos el poder a la llamada clase política, y como ellos prometieron tanto, que ya viene la alegría, que el arcoíris;  la inocencia de creer que los políticos iban a hacer algo distinto, entonces la gente se empezó a ir para la casa. También hay que tomar en cuenta un factor de temor, como tomaron mucha gente presa, aquí en la población son 4 detenidos desaparecidos más unos 8 que son ejecutados políticos entonces la población fue bastante reprimida como La Victoria, La Legua, entonces influye mucho eso, las mamás escondieron a los hijos para que no los mataran. La gente se fue para las casas, muchos se casaron, habían dejado de estudiar, de pololear, de todo ¡porque la juventud se dedico a luchar contra la dictadura! dejaron todo de lado y como después llego la famosa democracia. Influyó mucho el modelo económico, porque la gente se centra en el consumismo y  muchos jóvenes ya no están en nada, los que eran combatientes en aquel tiempo  se casaron, tienen hijos y a mí me da rabia porque la etapa juvenil la ven como una etapa de loco, para mi es de idealismo.

¿En qué están ahora los jóvenes?

 MV: No tenemos nada que mostrarle a los jóvenes, ni la iglesia, ni los partidos políticos y nadie les ofrece un ideal de vida. Tenemos que llegar a tener jóvenes que sean idealistas, que crean en los cambios, que es posible hacer una nueva sociedad. En los tiempos de dictadura los cabros trabajaban con los drogadictos, iban y les mostraban que era posible otra vida, otro tipo de vida y los cabros dejaban la droga, la mayoría de los cabros fueron cambiando y teniendo ideales.

¿En eso también contribuyeron sus hijos?

Luisa Toledo (LT): Mi hijo Pablo trabajó mucho con la gente, aquí en la casa también, con chiquillos que les iba mal. Mi hijo Pablo fue el primero que nació aquí, era el mayor y era muy maduro, era un hombre que quería mucho a la gente y él decía: “No usen a la gente solamente para  que guarden cosas, cuando hay que pedir la casa”. Después de varios años, señoras me han contado: “Yo tomé once con el Pablo un día, me fue a ver, yo estaba media enferma, me llevó un pastelito”. Eso es querer a la gente realmente como es y querer su liberación, porque ellos eran  sujetos de liberación, Pablo trabajó mucho con chiquillos drogadictos que los rescató.

Si a los cabros les iba mal en el colegio se formaba un “CAE” como le llamábamos nosotros al Centro de Apoyo Escolar, ni un cabro podía repetir. Pablo trabajó mucho con gente aquí en la casa, con chiquillos chicos que les iba mal en matemáticas, él los preparaba. Me acuerdo siempre verlos en la mesa, que es la misma mesa del tiempo en que nos casamos (señaliza la mesa que esta al costado de ella), con un cabro chico enseñando, siempre el Pablo enseñando.

MV: Los hijos  nuestros y otros más en distintas partes, mostrándoles otro ideal de vida y ahora, el problema ahora es ¿qué se le muestra a los jóvenes, a los adolescentes, qué?

 LT: todo está hecho para que nuestra gente, nuestros jóvenes se achaten, no sigan estudiando, no les interese nada, la droga está ahí en la esquina, uno ve como los cabros chicos, niñitos fumando. Hay mucho de la televisión que se pega, las zapatillas, la marca, estupideces, ya no se prioriza por lo más importante sino lo que dice La tele.

¿Se sienten defraudados de la izquierda renovada y el Partido Comunista?

MV: ¡Total! La izquierda actual no es ni chicha ni limoná como decía Víctor Jara, porque están metidos en el sistema y creen que estando en el sistema van a cambiarlo, yo por lo que he visto, por la vida de uno, es imposible. Yo me guio por algunas ideas del evangelio que dice que para hacer algo nuevo tienes que destruir lo viejo.  Estos políticos en el fondo están conformes con el sistema, quieren hacer algunos cambios, sí, pequeños y estar en el poder. Para mí  los políticos son un fraude, a ellos les interesa ganar plata, tener poder.

LT: Yo de la izquierda no espero ninguna cosa, yo creo que ver al Partido Comunista codeándose, riéndose, tomando once con la UDI, con RN, aquí haciendo propaganda junto con la DC, qué se puede esperar, qué quieren ellos para nosotros, nada, ¿quieren un cambio? va a seguir esto quizás cuantos años más.

Ustedes conocieron a Pepe Carrasco, ¿qué recuerdan de él?

MV: Fue un periodista valiente, primero se la jugaba por los trabajadores, por los pobres, eso es súper importante, sus ideales eran de cambio, de hacer una sociedad distinta, nueva. Yo lo leía en Análisis. Una de las cosas más importantes para mí de un periodista es que transmita la verdad.

LT: Yo me acuerdo del Pepe. Cuando yo estuve en la huelga de hambre, el Pepe estuvo todo el tiempo con nosotros, ahí lo conocí yo, lo que le interesaba era mostrar la verdad, lo que estaba pasando, porque eso es lo nefasto de este tiempo, que todos los profesionales que se forman,  todos se meten al sistema y se dedican a ganar plata, eso es lo que quieren, no les interesa nada más, entonces el sistema ha agarrado a toda esta gente porque viven como si no pasara nada.

¿Qué piensan de la “violencia” que se ha visto este último tiempo en las marchas?

LT: La violencia tiene un origen que no es de las marchas, la violencia la enseño la dictadura, tú te remites a la dictadura y encuentras como se violentó. Hacer desaparecer gente que hasta hoy día no aparece, esa es una violencia inaudita, después que allá en Atacama habían encontrado una fosa donde estaban los cuerpos, los restos de los compañeros, y dejaron a esas familias sin nada, con un pedacito de hueso de no sé dónde y eso fue ahora. Entonces quiénes son los violentos y por qué es violenta la juventud, porque es violenta. Yo creo que toda la violencia que nosotros sufrimos, la canallada por ejemplo de no solo matar a tres profesionales, sino que degollado vivos, que a un ser humano lo hayan quemado, una patrulla de militares lo quemo vivo, dime tu de donde viene la violencia.

¿Cómo se expresa la violencia hoy?

 LT: Si tu vas para allá arriba, te encuentras con un país  que no es este, evidentemente no es este y es un país absolutamente gobernando por ellos, ellos  no tienen problemas, porque nosotros no les interesamos, somos un lastre, nos van matando de a poco. Por ejemplo las cárceles están hechas para nosotros, no están hechas para los ricos, no hay un rico preso en las cárceles de alta seguridad, ni en la penitenciaria, ni en la de San Miguel  donde murieron 80 compañeros incendiados. Eran pobres, delincuentes y hay que quemarlos, que se quemen, quién hizo alharaca por eso ¡Nadie! y eso es violencia, para mí, es violento también ver a los chiquillos botados, borrachos los fines de semana y cuando un cabro tira una piedra y se encapucha dicen: “No, la violencia, como se le ocurre ser violento” pero la gente se mete en el bolsillo la violencia real, de no tener que comer cada día, como tratan a los niños, la violencia intrafamiliar, la pedofilia de los curas, pero toda esa macro-violencia “si puede ser, eso es parte de la vida, así tiene que ser” dicen.

¿Siente que el pacifismo ya no sirve?

LT: Piñera  dijo en la ONU: “Estoy orgulloso de mi pueblo y yo estoy consciente de lo que piden los estudiantes, yo quiero la educación gratuita, estoy orgulloso de como ellos reclaman pacíficamente”. ¡Nooo!, yo soy violenta, yo no creo en eso, yo estuve mucho tiempo participando en el grupo Sebastián Acevedo y era absolutamente pacifico, yo estuve desde que se inicio, ni un mal gesto, ni una mirada, ni un garabato, ni un escupo, nada. Nos sacaron la cresta y media. Conseguimos algunas cosas, conseguimos que se supieran algunas casas de tortura, pero la tortura siguió, no se paró.

¿En relación a la violencia, cómo ven el 29 de marzo en Villa Francia?

LT: Yo soy partidaria y si aquí en los 29 de marzo nosotros nos hubiéramos dedicado todo el tiempo solamente a hacer romerías, marchas pacificas  como hacíamos al principio y no se hubiesen metido los cabros a tirar piedras, a enfrentarse con los pacos, nosotros nunca habríamos podido abrir el caso de los niños, nunca, porque se lo habrían metido al bolsillo. Yo a los cabros los defiendo y Marcos (Subcomandante) dice en México: “Los indígenas, los más marginados del mundo allá en México nunca fueron vistos, se encapucharon y de repente todo el mundo los vio”.

MV: Tuvieron que encapucharse para que los vieran.

LT: Y aquí también, todo el mundo ve y se pregunta de dónde sale tanto joven, de ahí po, de las poblaciones, de ahí son, se encapuchan y los ven. Yo le doy gracias a ellos, gracias a ellos nosotros hemos conseguido que el caso de nuestros hijos se abriera y se resolviera, que estén tres, por lo menos tres pacos presos.

Nosotros estamos con los chiquillos y cuando los pacos vienen y se paran en mi casa se los digo “Me daría gusto verlos con un grupo armado frente a ustedes para ver qué hacen, se arrancan como ratones. Pero si se enfrentan con un grupo de cabros tirando piedras, ahí se ponen valientes o con un grupo de mujeres gritando en la calle, también son valientes”. Yo de verdad no creo que con marchas se vaya a solucionar esto.

MV: O sea, eso sería lo ideal.

LT: Manuel es pacífico, yo soy violenta

MV: Es que en el fondo, en el fondo todos queremos vivir en paz, en una paz basada en la justicia. Los chiquillos que se encapuchan y que destruyen, primero lo hacen por una impotencia muy grande y hay una desesperación. Esto va a explotar de una u otra forma pero va a explotar,  tenemos una estructura injusta y violenta, toda la Constitución está hecha para proteger este sistema y el que se sale del sistema ¡pum!, el que no quiere ¡pum! lo liquidan. Pero este es un sistema que está mal organizado, es inhumano,  yo creo que hay un grado de impotencia cuando ro2mpen, porque tratan de romper los bancos que son símbolos del poder, de la estructura de una sociedad injusta, a los chiquillos yo los entiendo perfectamente.

Tarea de locos

¿Sienten que sus hijos dejaron un legado, que son un ejemplo?

MV: Yo creo que sí, no sé si será la palabra pero yo me siento orgulloso por mis hijos, primero porque eran muy valientes, querían a la gente y tenían ideas de cambio, tenían la idea de hacer algo completamente distinto, como una nueva patria, los cabros querían a la gente, se les recuerda, son refer2entes los chiquillos. La verdad es que son un ejemplo y los mataron tan jóvenes eso sí, nos da mucha pena, muy doloroso, pero se la jugaron los cabros, el contexto también es muy especial, estábamos en dictadura, eran valiente los chiquillos.

TL: Ellos dieron el paso que muchos de nosotros no nos atrevemos, salirse de la comodidad de donde uno está, salirse de los márgenes, ellos rompieron con eso. Esta casa no tiene grandes comodidades, pero es una casa buena, podrían haber estudiado, el Pablo estudiaba arquitectura y me decía: “Yo no puedo seguir estudiando”. Tenía que juntarse con sus compañeros a hacer unas maquetas enormes mientras abajo la gente peleaba en la calle. Para una persona que es consecuente con lo que dice, tiene que ser consecuente también con lo que hace, entonces dejó de estudiar, no pudo seguir estudiando y yo lo entendí, lo entendió Manuel también. A los otros niños los echaron porque eran dirigentes en los colegios. Yo realmente estoy muy orgullosa de mis hijos, muy orgullosa, porque ellos fueron mucho más adelantados que yo en el sentido de que dieron pasos mucho más grandes.

MV: Y Eduardo trabajaba, unía a los jóvenes pobladores con los jóvenes estudiantes y hacían cosas juntos, hacían trabajos voluntarios, venían chiquillos para acá de la universidad y también iban cabros de aquí a la universidad. Fue un tiempo muy hermoso en realidad, se hicieron cosas muy interesantes y a pesar de que era brutal seguíamos adelante a pesar de todo.