Miguel Enríquez Espinosa: ¡Presente!

Comité Editorial de la Revista Nuestra América

El Pueblo Trabajador ha perdido a un hijo en combate. Hoy, se cumple un año más desde que Miguel Enríquez, histórico dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), entregara su vida y amor eterno a los trabajadores, enfrentándose en heroico combate a los engendros de la DINA.

Nuestra América hace suyo el llanto de los trabajadores por la pérdida de un hijo y un dirigente de cualidades extraordinarias, pero reconociendo que cada lágrima es también deseo vivo de luchar, voluntad activa de organizarse, entusiasmo por la victoria final, esperanza de librar cuanto antes los combates decisivos.

Sin dudas, procuramos recordar y enarbolar –de forma dialéctica- su concepción de Partido, su estrategia de Guerra Revolucionaria, su intransigencia y mordacidad para enfrentar al reformismo y a los vacilantes, su convicción y entrega en la construcción de fuerza social revolucionaria, en la lucha por el poder revolucionario de los trabajadores,  y principalmente, en la definición programática que legara el Comandante Guevara a los trabajadores latinoamericanos: o revolución socialista o caricatura de revolución.

Rememoramos, con orgullo, la política del MIR – con sus aciertos y errores –, en cuya táctica se ve plasmada la posibilidad cierta del triunfo y la confianza en la fuerza de los trabajadores. La política de no asilarse, de combatir y resistir junto a los trabajadores y que le costara la vida, a él y a cientos de compañeros más, es la actitud responsable que debe tener todo dirigente de la clase obrera. Miguel tenía certeza de que era posible modificar la correlación de fuerzas, que ello no estaba garantizado por una ley divina y que era necesaria la intervención consciente del Pueblo Trabajador para obtener el triunfo, ello no se obtendría asilándose como hicieran los dirigentes del reformismo obrero, del Partido Comunista de Chile, que acusaban al MIR de ser “un caballo de Troya del imperialismo” y que hoy sin siquiera sonrojarse, se sientan a recomponer la legitimidad del capitalismo y el Estado burgués, compartiendo y estrechando lazos con la DC golpista y arrodillándose ante el enemigo de clase para alimentarse de un par de migajas parlamentarias.

Miguel Enríquez, Nuestra América levanta la bandera rojinegra de la revolución continental, el Pueblo Trabajador está creando y fortaleciendo sus trincheras, la clase obrera se pone en disposición de victoria y en pie de combate, camarada, te recordamos hoy, mañana y siempre para luchar por la revolución socialista.