Los ojos, sin la memoria, no ven nada

“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo…”

                                                                                           Rodolfo Walsh

 Por Alexis Polo, militante de la Juventud Guevarista de Chile

Al cumplirse 41 años de la contrarrevolución burguesa en nuestro país, hemos sido testigos de cómo innumerables sectores de la sociedad, incluyendo a los más recalcitrantes  – los mismos que aplaudían y festejaban en el fin de uno de los procesos más ricos de la lucha de clases en nuestra América – han pedido a gritos que la tortura, muerte y desaparición no vuelvan “nunca más” a ocurrir.

La búsqueda por la verdad y justicia ha sido interminable para aquellos que aún no saben dónde están y qué pasó con sus hijos, hermanos, compañeros y padres. La dictadura y los gobiernos de la concertación actuaron y, este gobierno no ha sido la excepción, como una verdadera máquina del olvido, despojando a aquellos que murieron en las manos de la dictadura,  su vida, historia y lo más importante: el por qué lucharon. Ellos no entregaron su vida por esto, no dieron su vida por el actual modelo económico y social, como las clases dominantes vociferan cada vez que tienen la oportunidad. Ellos, nuestros compañeros, dieron su vida por el socialismo, por el poder de la clase trabajadora y por la instauración de un gobierno obrero y campesino.

En la búsqueda de la memoria y la justicia tan esquiva para nuestra clase, este año, y por primera vez, se presentó una querella criminal por vejaciones sexuales cometidas en uno de los recintos de detención, desaparición y tortura de la DINA: la Venda Sexy. Pero ¿Cómo y dónde funcionó este oscuro lugar que estaba prácticamente en el olvido?

Ubicado en la calle Irán 3037 en la comuna de Macul, se estima que por dicho recinto pasaron alrededor de 300 personas, de ellas 33 aún permanecen como detenidos desaparecidos, siendo todos ellos parte de la “Operación Colombo”[1]. Este lugar funcionó desde principios de 1974 hasta mediados de 1975. Los métodos de tortura se diferenciaban del de los otros recintos en cuanto se enfatizaban las vejaciones de tipo sexual, tenían hasta un perro llamado Volodia que estaba entrenado para violar a los detenidos y se utilizó como parte de la tortura. La violación de las detenidas y otros abusos sexuales de parte de guardias y agentes eran prácticas corrientes. También los detenidos varones eran víctimas de tales vejaciones. La parrilla y las aplicaciones de electricidad eran, asimismo, práctica habitual en el recinto. Los episodios de tortura se alternaban con frecuencia con períodos de relajación y aún amabilidad de parte de los agentes, como método para tratar de obtener la información requerida. La declaración de una ex presa política que estuvo detenida en este recinto describe el tipo de tratos a los que eran sometidos: “…era una casa de dos pisos con subterráneo, con piso de parquet, una ventana redonda en el baño y una escalera de mármol, impresionante, muy grande, curva y ancha. Continuamente había música estridente, e incluso una vez pusieron en la pieza dos discos con la música a todo volumen, que nos produjo una terrible sensación. Fui bajada a un subterráneo donde comenzaron a torturarme a golpes, corriente, etc. Esa noche dormí en una pieza común que al parecer estaba destinada a los nuevos detenidos. Al día siguiente fui llevada a una pieza de mujeres, lugar donde vi a numerosas personas que estuvieron conmigo. Continuamente, además, entraban individuos a la pieza que nos vejaban de todas las formas imaginables y posibles…”[2].

Cuarenta años han pasado desde que comenzara a funcionar este lugar como centro de detención y tortura, y aún no hay justicia. Venda Sexy, aún no puede ser recuperada por los detenidos y familiares de los que pasaron por ahí y el objetivo de convertirlo en una casa de memoria se ve tan lejano como lo es hoy la justicia y la verdad. Mientras, otros centros de detención, como lo fue el Cuartel Simón Bolívar, centro de exterminio de la DINA, hoy, es un condominio y los vestigios que hablaban de lo que ahí sucedió fueron arrancados y,  paradójicamente, hechos desaparecer por los vecinos del sector.

¿Cuál es la experiencia que debemos recoger de los compañeros que murieron, fueron torturados o desaparecidos por la dictadura? ¿Recordar de una manera nostálgica o tomar su bandera y luchar por la revolución socialista? La respuesta es clara y concisa: no estamos acá para agachar la cabeza y recordar nostálgicamente, sino para levantarla e ir al frente y luchar con todas las fuerzas de la historia contra el gran enemigo de la humanidad: el capitalismo.

A diferencia de los sectores más vacilantes  y reformistas, no nos hacemos falsas ilusiones, sabemos que las clases dominantes ocuparán los métodos más crueles y sangrientos para frenar el avance de la clase obrera y el pueblo, pero ante esa violencia, la violencia reaccionaria, estaremos preparados para responder con la violencia revolucionaria. No nos detendremos hasta alcanzar la conquista del poder y ahora sí, instaurar el gobierno de los obreros y los campesinos, de los pobres del campo y la ciudad: de la clase obrera en su conjunto.

                A 41 años de la contrarrevolución burguesa decimos:

¡Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos!

¡No basta con conmemorar, a continuar hoy la revolución popular!

¡Seguimos de pie, con la frente en alto y con todas las fuerzas de la historia!


[1] Las fuentes de la información difundida fueron el diario Novo O’Día de Curitiba, Brasil, que el 25 de junio informó del asesinato de 59 militantes del MIR –y daba los nombres- en “enfrentamientos con fuerzas del gobierno argentino en Salta”; y la revista Lea de Buenos Aires del 15 de julio, que entregó otra nómina de 60 “extremistas chilenos eliminados por sus propios compañeros de lucha”. Así se elaboró la lista de los 119, todos ellos detenidos desaparecidos en Chile.

[2] Informe Rettig; “La represión política en Chile: los hechos”; La Nacion; The Clinic; El Mercurio; El Dinamo; Archivo Memoriaviva