¡El País Mapuche vencerá!

“…negar el derecho a la autodeterminación o a la separación significa indefectiblemente, en la práctica, apoyar los privilegios de la nación dominante.”

Lenin

A mediados del siglo XIX, el Estado burgués de Chile inició una ofensiva sobre el País Mapuche, desarrollando a partir de la –mal llamada– Pacificación de la Araucanía, un genocidio sobre Wallmapu que había conquistado sus derechos nacionales y políticos por la vía de una gran resistencia al imperialismo español.

El pueblo mapuche, mediante esta invasión perdió a miles de hijos, hombres, mujeres y ancianos. La tierra, componente fundamental de una sociedad sustentada en la comunidad rural, les fue usurpada y con ello, miles de mapuche tuvieron que migrar a la ciudad, habiéndose convertido éstos –formalmente– en proletarios, desprovistos de todo medio de producción y contando para sí, solamente con su fuerza de trabajo.

El proceso no estuvo exento de contradicciones, en ese sentido, no podemos olvidar que una camada no menor de traidores, principalmente aquellos que tenían mayores extensiones de tierra, no vacilaron a la hora de vestir el uniforme del soldado chileno, aliándose con la burguesía colonial-chilena y atacando a sus propios hermanos de pueblo, traicionando de hecho, los intereses de Wallmapu.

Entendemos la invasión del Estado burgués-chileno, como un proceso de expansión del capital sobre el territorio mapuche, y ello es, la expansión del mercado, la adquisición de materias primas y la “liberación” de fuerza de trabajo mediante el despojo, este proceso –que  no ha concluido– ha adquirido la forma de explotación de clase en sus relaciones socio-económicas y de opresión nacional en sus relaciones políticas y culturales.

Nuestra América, no puede callar o pasar por alto esta situación, comprende perfectamente que el proceso de colonización sobre el País Mapuche se ha desarrollado con mucha violencia. Sin embargo, vale la pena aclarar que para nosotros, no toda violencia es equivalente. Sostenemos que la violencia del Estado burgués-chileno y los terratenientes sobre los mapuche es absolutamente ilegítima, mientras que la violencia que pueda desarrollar el pueblo mapuche en su lucha de liberación, es considerada –por Nuestra América– como totalmente legítima y necesaria.

En el mismo sentido, no consideramos la “justicia” y la “ley” como instituciones neutrales, al contrario, estimamos que éstas se encuentran al servicio de los ricos y poderosos, por lo mismo, jamás darán una respuesta integral a los problemas de la clase trabajadora mapuche.

Nuestra América, realiza un llamado amplio a todas las organizaciones revolucionarias a tomar postura frente a la situación mapuche, exigiendo la liberación de todos los presos políticos y asumiendo las reivindicaciones sociales y nacionales de Wallmapu como parte integrante del programa de la izquierda.

Finalmente, decimos que: la voz, el canto y la palabra de los condenados de la tierra será escucha y los opresores serán derrotados. El camino será largo y la solidaridad internacionalista será un imperativo, una necesidad y un deber moral de todos los revolucionarios. Aquél día, el mapuche, el chileno, el argentino, el peruano, el colombiano, estarán juntos, unidos por las pertenencia a una misma clase trabajadora, tendrán un lazo histórico dado por la imperiosa necesidad de la revolución socialista, que será, precisamente, creación heroica de los pueblos latinoamericanos.

Comité Editorial de la Revista Nuestra América