Nuestra América no es neutral: ¡viva la resistencia popular palestina!

Comité Editorial de la Revista Nuestra América

“El internacionalismo proletario es un deber pero también es una necesidad revolucionaria…”

Ernesto Che Guevara

Un sentimiento de dolor, rabia e impotencia recorre los corazones de Nuestra América. Durante la última semana hemos sido testigos –nuevamente– de la agresividad del capitalismo y el imperialismo contra el pueblo trabajador palestino, cuya resistencia heroica constituye un ejemplo para los pueblos trabajadores del mundo entero. Y es que miles podrán ser los misiles que caigan sobre Gaza, miles podrán ser las balas del invasor sionista, pero estamos seguros de que nada logrará doblegar la moral combatiente de un pueblo que ha hecho de la resistencia una costumbre y un ejemplo de dignidad.

Para los medios de comunicación antagónicos al Capital y al Imperialismo –cualquiera sea su color o forma– constituye un deber denunciar la violencia y brutalidad con que arremete el Capital sobre cualquier pueblo trabajador del mundo, y en este caso particular, con Palestina. Sin embargo, debemos ser sinceros, esta violencia y estado de guerra no es nuevo, sino que es parte constituyente de la esencia del capitalismo en todo su recorrido histórico.

Hasta el momento se han lanzado sobre Gaza cerca de 400 toneladas de explosivos, provocando con ello la muerte de más de un centenar de hermanas y hermanos palestinos, entre ellos, una veintena de niños y niñas. Esta actividad terrorista del Estado de Israel, es sólo una parte de un proceso histórico de larga data que tiene por objeto la colonización de los pueblos árabes, y en particular de Palestina, que ha sido ocupada a la fecha en -por lo menos- un 78% de su territorio.

Nuestra Editorial, comprometida con las luchas de las y los explotados del mundo, con los pueblos oprimidos y sojuzgados por el imperialismo, no puede dejar de expresar su máxima solidaridad con el pueblo palestino y las vanguardias políticas y militares que organizan su resistencia. Lo decimos fuerte y claro: la lucha armada palestina es legítima y necesaria para expulsar la brutalidad sionista, no será con acuerdos –como los de Oslo– que Palestina conquistará su redención, el imperialista no se va si no lo echan, y para echarlo hay que hacerlo por el camino de las armas.

Además, consideramos urgente y necesaria la reconfiguración y reconstrucción de la OLP como frente común, político y militar del pueblo palestino para enfrentar al Estado Sionista de Israel. Sabemos que existen diferentes opciones y alternativas para el Pueblo Palestino, pero la lucha en unidad –más allá de todo sectarismo– está dada por la necesidad de enfrentar al enemigo común.

No obstante, si bien –como Editorial– reconocemos como un imperativo la unidad de las fuerzas de la Resistencia, también constituye para nosotros una necesidad y un deber insoslayable expresar nuestra máxima simpatía con el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), pues es esta fuerza política la que ha comprendido que la Resistencia es tan sólo la fase defensiva de un proceso mucho mayor: la Revolución Palestina, cuyo contenido debe ser socialista, democrático, nacional, anti-imperialista y anti-sionista.

La lucha heroica del pueblo palestino es un ejemplo para todos los trabajadores y trabajadoras del mundo, una victoria del pueblo palestino sobre el imperialismo es una victoria para toda la clase trabajadora internacional; una derrota para los palestinos, constituye pues, una derrota para todos nosotros.

Finalmente, Nuestra América, luchará activamente para transformar el internacionalismo en una ética vital e irrenunciable. Desarrollaremos todos nuestros esfuerzos con este gran principio como soporte. En ese sentido, no podemos dejar de mencionar que, para nosotros, constituye una necesidad estratégica la articulación del Tercer Mundo en un gran bloque anti-imperialista, que permita poner fin al colonialismo y al neocolonialismo, acabando con la dependencia y sojuzgamiento de nuestros pueblos; un proceso que tendrá por objeto construir, de forma consciente, nuestro socialismo.