RESPECTO AL ABORTO TERAPÉUTICO

 

Por Giannina Mailen, militante Izquierda Guevarista de Chile

 

El aborto en Chile no siempre ha sido ilegal, entre 1931 y septiembre de 1989, estuvo permitido como aborto terapéutico. Sin embargo, terminando el periodo de dictadura militar el aborto fue prohibido completamente, bajo cualquier supuesto. El argumento para este cambio en la legislación fue que el aborto estaba en contra del orden familiar y de la moral pública, por lo que sería castigado como homicidio simple, cuya pena en Chile es de ocho años de prisión.  Esta imposición es una de los últimos ajustes ideados por los promotores del capitalismo neoliberal que se estaba instaurando en nuestro país.

La verdad de lo anterior, es que la prohibición del aborto fue impulsada por la derecha conservadora y la iglesia católica, las que en un acto cínico – pues el régimen que apoyaban y del que eran parte, estaba asesinando, torturando y desapareciendo a miles de personas – buscaban cubrir con el discurso moralizante del “derecho a la vida”, las verdaderas intenciones que existen detrás de la ilegalización al aborto, y que en nuestra opinión es la posibilidad de generar lo que faltaba para echar a andar el sistema económico implementado, es decir, mano de obra barata y en grandes cantidades.

La dictadura militar logró que en esta materia, Chile formara parte de los cinco países del mundo (junto con El Vaticano, República Dominicana, Malta, El Salvador y Nicaragua), donde no está permitido el aborto bajo ningún supuesto, ni siquiera el terapéutico.

Algunos datos relevantes:

Debido a la dificultad de recopilar cifras sobre actividades ilegales, es muy complejo acceder a la información exacta respecto al número de abortos realizados en nuestro país, y a las causas que le preceden. La información que se puede obtener con mayor certeza es la obtenida de los registros de arrestos, muertes e ingresos hospitalarios, cifra que alcanza los 40.000 casos al año, con una tasa de 50 de cada 1000 mujeres en edad fértil en nuestro país.

Se presume que la cantidad aproximada de mujeres que se someten anualmente a abortos es de 160.000, aunque algunas instituciones calculan que son cerca de 200.000. Radio Cooperativa informó que estos datos, posicionan a Chile como el país latinoamericano con la más alta tasa de abortos.

Según datos del Foro Red de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos, el 35% del total de embarazos en Chile, es interrumpido en un aborto. Esto significa que un tercio de las mujeres embarazadas, se realizan un aborto clandestino.

El Ministerio Público reportó que entre el año 2010 y 2012, hubo 553 causas por delitos de aborto, es decir, 553 mujeres fueron procesadas con todo el rigor de la ley por cometer esa falta penal y sanitaria.

Las razones que llevan a que una mujer decida abortar son variadas y complejas; se estima que ocurre en mujeres principalmente jóvenes, aunque las hay de todas las edades, y pertenecientes a diferentes clases sociales. Sin embargo, en un estudio de opinión pública sobre el aborto en Brasil, Chile, México y Nicaragua del Programa de Inclusión Social y Género de FLACSO realizado el año 2010, señala que el 87,4% de las personas piensa que los pobres se encuentran más expuestos a abortos riesgosos.

Lo  anterior es obvio si pensamos en que la diferencia entre un aborto seguro y uno de alto riesgo, es la cantidad de dinero del que se disponga para hacerlo. Nosotras, mujeres pertenecientes a la clase trabajadora y al pueblo, sólo tenemos acceso a abortos clandestinos y maniobras caseras de alto riesgo, las que nos exponen a una infección, hemorragia o ruptura uterina; pudiendo terminar en hospitalización, cirugía, infertilidad e incluso la muerte. Esta realidad en contraposición a la de las mujeres de la burguesía, las que pueden pagar sobre un millón de pesos por un aborto seguro en varias reconocidas clínicas del país, o pueden costearse un viaje fuera de este, a países como Argentina o Brasil para hacerlo.

Por último, según un informe realizado por International Planned Parenthhood Federationn (Federación Internacional de la Paternidad Planeada) -IPPF- llamado “Death and denial: Unsafe abortion and poverty” (Muerte y negación: Aborto inseguro y pobreza), el aborto inseguro es causado principalmente por la pobreza y la desigualdad de género. De hecho, los principales factores incidentes son que no existen recursos para tener hijos o más hijos, que no existe planificación familiar, la falta de información sobre anticonceptivos modernos; y en sociedades más machistas el escaso control sobre el cuerpo y sobre las relaciones sexuales, entre otras.

Nuestra posición

El problema de la ilegalidad del aborto, es que afecta principalmente a las mujeres de la clase trabajadora y del pueblo.

Queda claro con los datos anteriores, que el aborto se vive en Chile y América Latina, de manera brutal.  Primero, porque por más que muchos quieran no verlo, el número de abortos clandestinos, es altísimo. Segundo porque los abortos clandestinos pueden ser altamente riesgosos,  pueden generar graves lesiones e incluso pueden provocar la muerte. Y tercero, porque casi todas las mujeres que sufren estas consecuencias, son mujeres pertenecientes a nuestra clase.

Estamos a favor de la posibilidad del aborto, sin embargo insistimos en que nuestras motivaciones no sólo son de carácter clasista, de carácter económico y político; también son por el derecho que nos corresponde como clase y como pueblo, a decidir libre y colectivamente respecto a nuestra sexualidad, planificación familiar y estructura social.

Por lo mismo es que creemos que el permitir solamente el aborto terapéutico no sirve a la clase; a quienes les sirve es a la Nueva Mayoría, la que desesperadamente está jugando todas sus cartas para poder recuperar la legitimidad (hegemonía) perdida, y que utiliza este tipo de artimañas, para poder refrescarse de su antigua imagen de Concertación, por una parte, y para intentar secuestrar las diferentes expresiones de descontento popular y causas legítimas que puedan ir brotando de nuestra clase; sirve también al bloque en el poder, porque sus intereses están resguardados, su salud física también, como también está resguardada la reproducción de lo que ellos ven como su mano de obra barata, al impedir que las mujeres pobres podamos decidir sobre nuestros cuerpos.

Por lo mismo, es que hacemos un llamado a nuestra clase, a posicionar esta demanda a través de las diferentes formas organizativas, sociales y políticas, desde la posición anticapitalista y antipatriarcal; y que consecuentemente nos pongamos en disposición de lucha para defender nuestras reivindicaciones, de acuerdo a nuestras necesidades y anhelos como clase.

No podemos seguir permitiendo que quienes hoy son dueños del poder y las riquezas, dominen todos los aspectos de nuestras vidas, incluso nuestra sexualidad. Ni tampoco podemos permitir que sean los sectores más moderados y pequeñoburgueses, los que estén a la cabeza de las demandas que nos corresponde defender como clase trabajadora y como pueblo.

¡Por un aborto gratuito, seguro y libre!


FE DE ERRATAS:

El primer párrafo del texto señala:

“El aborto en Chile no siempre ha sido ilegal, entre 1931 y septiembre de 1989, estuvo permitido como aborto terapéutico. Sin embargo, terminando el periodo de dictadura militar el aborto fue prohibido completamente, bajo cualquier supuesto. El argumento para este cambio en la legislación fue que el aborto estaba en contra del orden familiar y de la moral pública, por lo que sería castigado como homicidio simple, cuya pena en Chile es de ocho años de prisión.  Esta imposición es una de los últimos ajustes ideados por los promotores del capitalismo neoliberal que se estaba instaurando en nuestro país”.

Siendo los antecedentes históricos y políticos totalmente correctos, es menester señalar que  no es cierto que el aborto  “sería castigado como homicidio simple, cuya pena  en Chile es de ocho años de prisión”. Bajo la actual legislación penal-burguesa (decimonónica por lo demás, pues el código penal data del año 1874), el aborto no se castiga como homicidio simple, pues éste tiene una pena propia (contemplada en el artículo 391 n° 2),  y distinta a la del aborto. El homicidio simple tiene una pena superior, y se castiga con presidio mayor en su grado mínimo a medio; siendo el grado mínimo de 5 años y un día a 10 años, y el grado medio de 10 años y un día a 15 años.

El aborto, contemplado como delito en los artículos 342 a 345 del código penal,  tiene una pena propia, que varía dependiendo de cada una de las hipótesis que dichos tipos penales describen.

Para los efectos de este ensayo, sustancialmente intachable, estas serían las normas penales que aplican:

Art. 342. El que maliciosamente causare un aborto será castigado: 1°. Con la pena de presidio mayor en su grado mínimo, si ejerciere violencia en la persona de la mujer embarazada. 2°. Con la de presidio menor en su grado máximo, si, aunque no la ejerza, obrare sin consentimiento de la mujer. 3°. Con la de presidio menor en su grado medio, si la mujer consintiere.

Art. 344. La mujer que causare su aborto o consintiere que otra persona se lo cause, será castigada con presidio menor en su grado máximo. Si lo hiciere por ocultar su deshonra, incurrirá en la pena de presidio menor en su grado medio.

Como se puede apreciar, la pena  para “el facultativo” (médico o auxiliar de aquel) o tercero (cualquier persona) que cause un aborto es distinta dependiendo de cada hipótesis. Cuando la ley habla de “maliciosamente” quiere significar que se ha obrado con “dolo” es decir, con conocimiento e intención de provocar el aborto. El artículo 342, por lo demás, es el único en el cual es posible encontrar una pena equiparable a la del homicidio simple. Finalmente, cabe resaltar que la mujer es penada siempre y bajo cualquier respecto con presidio menor en su grado máximo, es decir, de 3 años y un día a 5 años (el homicidio simple parte con 5 años y un día).