En Nuestra América: ¡Siempre es 26!

“…en la coyuntura de hoy, un pueblo débil que se levanta y combate resueltamente por su liberación es plenamente capaz de vencer a sus enemigos cualesquiera sean y lograr la victoria final”.

Vo Nguyen Giap

En Nuestra América Siempre es 26. Este mes de Julio que ya se ha ido, deja una fecha cargada de historia, lucha y significación, que para amplios sectores y, principalmente, para los pueblos en disposición de lucha por subvertir el mundo capitalista -tanto ayer y hoy- constituye un aliciente para su praxis actual. Es un ejemplo de audacia para enfrentar la situación políticamente adversa, en la cual se encuentran hoy los sectores anti-capitalistas y anti-imperialistas.

Desde Nuestra América, herramienta teórico-ideológica del Pueblo Trabajador, no podemos ser indiferentes al 61 aniversario del asalto al Cuartel de Moncada.

Este fue llevado a cabo el año 1953, liderado por un –a esas alturas ya conocido– militante del Partido Ortodoxo de Cuba y prominente líder estudiantil: Fidel Castro. La intención de dicha acción no era sino encaminar las fuerzas en contra de la dictadura de Fulgencio Batista hacia una lucha de características revolucionarias, articulando el enfrentamiento en los terrenos políticos y militares.

La acción armada llevada a cargo por las filas de combatientes –provenientes  principalmente de la Juventud Ortodoxa– al  interior de la provincia de Oriente, ubicando como puntos estratégicos los cuarteles de las fuerzas armadas reaccionarias denominados Moncada y también el de Bayamo (ataque liderado por el revolucionario y hoy presidente cubano Raúl Castro) puede haber parecido un fracaso ante los ojos de los lacayos del imperialismo e incluso también para la contaminada izquierda tradicional en América Latina, fuertemente influenciada por las tesis del reformismo (revolución por etapas, browderismo, frente populismo, gradualismo etc.)[1], y por tanto, sumida en un letargo crónico.

En nuestra sencilla opinión, esta acción de gran astucia y honradez con los principios y las tareas revolucionarias que comprometen las condiciones de explotación y opresión hacia nuestro continente, fue el prólogo de la Revolución Cubana, primera revolución triunfante en América Latina y que por la  confluencia de las y los grandes combatientes de este proceso de guerra revolucionaria –entre ellos Fidel y Raúl Castro, Ernesto Guevara, Celia Sánchez, entre otros– con la teoría marxista, esta tomó el carácter socialista, profundizando con ello, un verdadero proceso de liberación.

Es por lo mismo que, para Nuestra América, tal acción que en simple apariencia puede haber sido el resultado de confusiones en cuanto al quehacer, resultó ser el punto de inflexión tanto en los combatientes, como en relación con la lucha de masas, que el 1 de Enero de 1959 consiguen superar las fuerzas del dictador Fulgencio Batista, personaje que en su tiempo logró, para ciertos sectores del continente, manifestar características progresistas, incluso para el “PC” cubano, el PSP.

En esta acción se envuelve la esencia que fue la garantía del triunfo de la revolución cubana, esto es, la confianza en la victoria final y en la fuerza del pueblo, aún en condiciones de inferioridad técnica y numérica de combatientes.

El asalto al Cuartel de Moncada y la acción de estos jóvenes cubanos, nos permiten hoy saludar y recordar su senda de lucha y victoria, como también, seguir su ejemplo para las luchas presentes, confiar en la fuerza del pueblo,  resguardar la independencia de la clase obrera y los sectores subalternos, orientar a las fuerzas populares hacia la victoria, realizando y combinando las diversas formas de lucha que hemos heredado de un sinfín de combatientes que han dejado todo, e incluso dado la vida por conseguir superar el capitalismo y su fase imperialista, que sólo ha traído explotación y superexplotación a nuestro continente.

A 61 años del asalto al Cuartel Moncada, la lucha por la revolución socialista continúa.

[1] Para un buen numero de Partidos Comunistas y también para el Partido Socialista Popular -exrpesión cubana de los mismos- la acción de los combatientes futuros fundadores del Movimiento 26 de Julio, fue una acción aventurera, voluntarista e incluso ligada a los intereses del imperialismo.