Revista Nuestra América

MARXISMO CRÍTICO

Respecto a la Ley de cuotas

Daniela Uribe, militante de la Juventud Guevarista de Chile

Giannina Mailén, militante del Colectivo Poder Popular

¿Qué es?

Esta es una antigua ley que opera en muchos países del mundo, lugares donde mantiene como objetivo principal el obligar a los partidos políticos, a través de diferentes maneras (multas o recompensas económicas), a incluir en su papeletas de candidatos públicos a un porcentaje mínimo de mujeres (o hombres en el extraño caso de que suceda al revés la lógica proporcional). Esta ley también incluye algunos cargos públicos, no necesariamente políticos. En Chile, el proyecto de ley presentado por el feminismo burgués a través de sus diferentes aparatos institucionales, se trata de dar un bono económico a los partidos políticos que postulen a los menos un 40% de mujeres por comuna, distrito o circunscripción.

Un debate meramente burgués.

Los últimos meses este ha sido un tema muy controversial para las mujeres burguesas, las que se disputan entre las miradas más conservadoras que podríamos llamar patriarcales, y las más liberales. Entre las visiones que señalan solapadamente que una ley que obligue a los partidos políticos genera una discriminación positiva, y que el cambio debe dejarse en manos de las políticas que se generen al interior de su partido, por otra parte las legalistas que señalan que a través de este tipo de reformas, se puede lograr un verdadero cambio en el camino por la igualdad de la mujer.

Cabe señalar que sobre este tema surgieron distintos debates, algunos de ellos mostrados por la televisión, dentro de los cuales no asistieron más que políticas burguesas o mujeres del ámbito público, pero burguesas al fin y al cabo que claramente se encontraban a favor de esta ley, ya que les amplía sus posibilidades. Estos debates se dieron con el único propósito de hacer aún más explícito el “avance” en temas de género que está generando el gobierno de turno y que busca promover únicamente la igualdad femenina, en lo que a ellos les respecta y dejando completamente de lado las posiciones realmente feministas que tienen que ver con la explotación y la opresión hacia las mujeres.

Desde nuestra perspectiva, este debate no traspasa más allá de su carácter de clase, es decir, no pasa más allá de ser una disputa burguesa totalmente en función de las necesidades del régimen político y del gobierno socialdemócrata de turno, de apoyar una ley que beneficia únicamente a las políticas que están al interior de los partidos políticos, a la vez que da “luces de cambio e inclusión a través de reformas”.

Es entonces burgués por su origen y por la forma que utiliza, es burgués por su objetivo y por quienes beneficia directa e indirectamente. Pues al final del día, ¿quiénes son las políticas que podrían ser electas? Las mismas mujeres burguesas que están insertas en los partidos políticos, con toda la corrupción que éstos tienen, sin siquiera llegar a pensar en que una mujer de la clase podría llegar a costearse una campaña electoral.

Estas son leyes que intentan confundir a nuestra clase trabajadora y nuestro pueblo, y de hecho lo realizan en la medida que hacen parecer que se está avanzando en la solución al problema de la desigualdad social contra la mujer, pasando por alto los verdaderos problemas que las mujeres del pueblo trabajador tienen: la doble explotación (laboral y doméstica), la opresión (pública y privada), la discriminación y la violencia.

No negamos la necesidad de luchar por demandas reivindicativas, pues no negamos que estas puedan ayudar de manera concreta a nuestra clase, en la medida que además ayudan a fortalecer una moral de lucha. Sin embargo en este caso, y como dice más arriba, ni siquiera alcanza nuestra clase y nuestro pueblo, a tener un verdadero avance, ni en conciencia, ni en moral, ni en nada.

Es un intento por seguir destruyendo el feminismo confundiéndolo con los asuntos de género. Quitándole el valor de protesta y lucha.

Nuestra posición

Respecto a esto no queda más que señalar insistentemente, que esta ley es una táctica de la clase dominante y del bloque en el poder, que simplemente sigue buscando  obtener beneficios para sí, intentando demostrar que esta reforma es un gran avance para la inclusión de la mujer en todos los ámbitos, especialmente en el político, y así por tanto confundir a nuestra clase, haciéndolos sentir participes a la hora de votar. Por supuesto y no es menor señalar que el gobierno de turno es quien más favorece esta ley, dando a conocer esta propuesta ideada por la nueva mayoría, quien posee a la cabeza una mujer como presidenta, dando a entender que es ella quien más desea la igualdad de género.

Es por esto que nuestra posición va directamente en contra de esta ley, que no busca más que promover el acceso a la misma clase dominante, independientemente de que estos sean hombres o mujeres, sigue siendo la burguesía por igual. Y por ende no busca zanjar, ni discutir los verdaderos problemas que competen a nuestra clase y que es la doble explotación de las mujeres y que por consiguiente no cabe en la concepción denotativa de problemas de género, sino que se concentra en la definición completa de feminismo y que abarca en su totalidad los problemas de nuestra clase y de nuestras mujeres.  Y siendo así por tanto, que es la concientización a través de la formación y la discusión; es el esfuerzo por posicionar demandas que apunten directamente a combatir la doble explotación y opresión que vivimos clase y como mujeres en estos días.

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