LOS DESAFIOS ACTUALES DEL MOVIMIENTO SOCIAL POR LA EDUCACIÓN: UNA PERSPECTIVA DESDE LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN

Por Javiera Romero, militante del Frente de Trabajadores Guevaristas de Chile

Hoy en día vemos que el bloque en el poder se encuentra en crisis de representación, participación política y legitimidad evidentes -caracterización que realizan todos los sectores políticos (principalmente la crisis de legitimidad)- debido primeramente al desarrollo del movimiento de masas desde el 2001- con un alza el 2011 por el movimiento estudiantil- y segundo por los casos de corrupción que se desencadenan el día de hoy -Soquimich, Penta, etc.- donde los Partidos Políticos tradicionales sin excepción alguna- considerando sus variantes liberales y conservadoras- están estrechamente ligados a los dueños de los medios de producción, a la clase dominante. Existe una ligazón indiscutible entre los grandes grupos económicos y los representantes del Estado Burgués y sus instituciones, cuestión que hoy en día se hace explícito.

Lo anterior es acompañado de la disminución del “crecimiento económico” donde se ven afectadas las tasas de crecimiento las cuales varían alrededor del 3%, muy lejos del 6% de hace 3 años. Está claro que estas cifras solo afectan la acumulación de capital de la burguesía, pero, ¿qué significan estos números para los trabajadores en nuestro país? ¿En que podría afectar en particular a los trabajadores de la educación? Es evidente que en períodos de crisis aumenta la pauperización del trabajo y, en consecuencia, se profundiza y agudiza la precarización laboral. En particular la tercerización y flexibilidad laboral aumentan considerablemente. Esto lo podemos observar dentro de los trabajadores de la educación, ya que un profesor está ganando en promedio cuatrocientos mil pesos- contando las horas de planificación que debe realizar en su hogar y que estaría sumando aproximadamente 50 horas de trabajo en total, mucho menos de lo que hoy gana por ejemplo un obrero de la construcción con un sueldo aproximado de seiscientos mil pesos. Además docentes y asistentes de la educación tiene un trabajo precarizado, en su mayoría a honorarios por ley SEP (Subvención Escolar Preferencial) sin asegurar un contrato indefinido ni trabajo a planta. Esto sumado a que hoy en día estos mismos tienen que soportar políticas que pretenden hacer una diferenciación entre trabajadores (liderando esta política el Colegio de profesores, lo explicaremos con más detalle más adelante).

Hoy por hoy, el Partido Comunista, ha sido incluido en el gobierno de la Nueva Mayoría con el objeto de brindarle una base social, cosa que no ocurrió ya que al interior del movimiento estudiantil no poseen ninguna federación importante y en el movimiento de trabajadores no gozan de una legitimidad por las bases (en los gremios y en la Central de trabajadores). La situación actual del Colegio de Profesores es la misma -una conducción nefasta que fue sobrepasada el año pasado por la “rebelión de las bases” debido al respaldo del PC de apoyar una Reforma Educacional que hoy por hoy beneficia a los grandes grupos económicos – financiando por ejemplo a los colegios particulares subvencionados, no dando garantías de educación gratuita universal y profundizando el subcontrato en establecimientos educacionales. Podemos observar como nuevamente se intentó “negociar” la llamada carrera profesional docente –una política que confunde al docente ya que lo pretende comprometer con un aumento de sueldo– y que establece la especialización “profesional” dentro de las escuelas llevando al profesorado a una serie de etapas que tiene que superar por tramos para acceder a mayor bonificación y estar constantemente en evaluación en riesgo de perder su profesión además de someterlo a una competición constante con otros trabajadores; al mismo tiempo perjudica a los asistentes de la educación (no docentes u otros profesionales) al establecer trabajadores de primera y segunda categoría, con diferenciaciones evidentes dentro de un mismo lugar de trabajo.

Es por esto que constituir un movimiento de trabajadores de la educación potente, con política y proyecto claro, que desplace a los sectores vacilantes y entreguistas – que por un lado se oponen al Partido Comunista, pero por otro pretenden modificar o entregar ciertas modificaciones a reformas nefastas de la Nueva Mayoría –, será lo que nos permita cimentar el futuro. Nuestro camino debe ser propio, entregar definiciones a un movimiento estudiantil que si bien ha superado la barrera de la lucha economicista y se ha logrado constituir como un frente político –con todas las contradicciones internas en torno a definiciones políticas–, ha cometido ciertos errores, principalmente, nos referimos a la escasa o nula articulación con los sectores clasistas del sindicalismo de trabajadores de la educación. Muy por el contrario, vemos hoy a sectores y organizaciones políticas que apostando por un lado a una construcción clasista como fuerza auxiliar del movimiento de trabajadores, lo cual lo vemos el pasado primero de Mayo, donde por ejemplo, FEL-IA-UNE se constituyeron dentro del bloque del Comité de Iniciativa por la Unidad Sindical (CIUS), pero por otro lado se articulan al lado del Colegio de Profesores -ligado al Partido Comunista- para levantar una movilización nacional por la Educación sin definiciones políticas claras; con un gremio totalmente deslegitimado no solo dentro del profesorado sino que en los trabajadores de la educación en su totalidad, recordemos que el año pasado tuvimos una consulta con respecto a la reforma educacional de la Nueva Mayoría con altos niveles de desaprobación y actualmente una consulta con respecto a la Carrera Profesional Docente reflejando bajos niveles de participación y altos niveles de desaprobación que se repiten nuevamente.

Las definiciones son claras y apuntan a dos objetivos:

1. Por un lado, la constitución de una tendencia clasista y revolucionaria dentro del movimiento sindical y de los trabajadores, apostando a la unidad con todos los sectores que tengan la disposición a apostar por un proyecto político que tenga en miras el socialismo para acabar de una vez por todas con la explotación del hombre por el hombre. Para los trabajadores de la Educación nuestro camino en este punto debe ser claro: El comité de Iniciativa por la Unidad Sindical, un espacio de encuentro con otros sindicatos que están dispuestos a avanzar en discusiones y definiciones claras con respecto a la constitución de un movimiento de trabajadores claro, que apunte a ser la fuerza motriz de la revolución con capacidad de movilización propia y radical.

2. Las y los trabajadores de la educación deben apuntar a dejar el gremialismo separado de profesores por un lado y de asistentes de la educación por el otro y apuntar a un camino en común, donde exista una organización que agrupe a estos sectores y sea capaz de apuntar a un proyecto claro con reivindicaciones políticas importantes para nuestro sector. Sabemos que debemos dejar de lado la discusión de ajustar o dar modificaciones a una Carrera Profesional Docente nefasta que solo es orquestada por la Nueva Mayoría y avalada por el Partido Comunista; nuestro camino debe ser claro: una Carrera funcionaria para todos y todas sin distinción de profesión o no, para esto el retorno de las escuelas al ministerio de educación acompañada con una política de Co-Gobierno dentro de las instituciones educativas se hace indispensable. De esta forma, además, construimos una política de confrontación antagónica con el Estado de la burguesía, agudizando las contradicciones y articulando un proyecto sustentado en la independencia política de clase.

¡A LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN!
¡POR UN MOVIMIENTO DE TRABAJADORES CON INDEPENDENCIA Y CLASISTA!