Con Santucho y el PRT hasta vencer o morir

 

Comité Editorial de la Revista Nuestra América

El 19 de julio de 1976, en Argentina, era abatido por las fuerzas represivas el máximo dirigente del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), Mario Roberto Santucho. En este sentido, quisiéramos recordar de manera sucinta algunos elementos que marcaron la práctica revolucionaria de Santucho y el PRT, dejando para más adelante la realización de un trabajo de mayor profundidad sobre el pensamiento de Santucho y la historia del PRT.

En primer término, la revolución socialista. El PRT, influenciado desde su nacimiento por la revolución cubana y por las tesis del Che, estima “que no hay más cambios que hacer: o revolución socialista o caricatura de revolución”. En este sentido, el PRT descarta la posibilidad de asentar alianzas con la burguesía nacional y transnacional, para comprender que las “contradicciones” de la burguesía nacional respecto del imperialismo, son realmente secundarias frente al inminente peligro de una revolución proletaria. La revolución en Argentina, entonces, tendría un doble carácter: 1) socialista y; 2) anti-imperialista.

En segundo término, la lucha armada. El PRT, considera que no puede existir revolución socialista si no se resuelve el problema del poder. Por esta razón, en su IV Congreso (1969), problematizan ampliamente la cuestión de la violencia y el poder en la lucha de clases, llegando a la conclusión de que para desbaratar el poder burgués, era necesario que la vanguardia revolucionaria, acompañada por el movimiento de masas, desate un proceso de guerra revolucionaria, que madurará finalmente en el V Congreso (1970) con la construcción del Ejército Revolucionario del Pueblo. El objetivo de esta política: el poder revolucionario.

En tercer lugar, dirección del movimiento de masas. Lejos de las caricaturas del “foquismo” y el “militarismo”, el PRT-ERP tuvo una política muy clara hacia el movimiento de masas, desarrollando diferentes frentes para aumentar su esfera de influencia, entre ellos, el Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS), el Movimiento Sindical de Base (MSB), el Frente Antiimperialista de Trabajadores de la Cultura (FATRAC) y la Juventud Guevarista (JG). Para el PRT, el movimiento de masas debía desarrollarse con total independencia política de clase –por eso jamás se subordinó al peronismo– y con métodos combativos de lucha, que le permitieran sostener al corto plazo, la preparación, la organización y el desarrollo de la lucha armada en la Argentina.

En cuarto lugar, el hombre nuevo. Para el PRT-ERP, la construcción de un hombre nuevo es fundamental, pues expresa la posibilidad de desarrollar una verdadera vanguardia revolucionaria dispuesta a la disciplina, al sacrificio y máximo compromiso con la revolución socialista. La moral revolucionaria, en este sentido, es central pues se transforma en una práctica coherente con la revolución socialista y con el compromiso de asumir el rigor de la guerra revolucionaria. Para el militante del PRT-ERP, el “deber de todo revolucionario es hacer la revolución”.

En quinto lugar, la vocación internacionalista. El PRT, participa en 1974 de la fundación de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) junto al Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile (MIR), el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia (ELN) y el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros de Uruguay (MLN-T). Siguiendo los planteamientos estratégicos del Che, esta coordinación nace para dar vida a la revolución continental.

En estos breves párrafos, luego de 39 años de su caída en combate, recordamos como ejemplo vivo a Mario Roberto Santucho, su práctica revolucionaria y entrega a la causa de liberación de Nuestra América. Santucho vive en cada combate de la clase obrera y el pueblo trabajador.

¡¡Con el ejemplo de Santucho!!

¡¡Hasta vencer o morir por Nuestra América!!