La herencia Mariateguista de Ernesto “Che” Guevara

Por Gustavo Pérez Hinojosa

Hace muchos años atrás, un joven argentino, estudiante de Medicina, llamado Ernesto Guevara de La Serna, que realizaba uno de sus ahora famosos viajes en Motocicleta por Suramérica, pasaría por el Perú, y conocería con motivo de su interés en la Lepra, a un médico peruano llamado Hugo Pesce (quien precisamente fue uno de los que viajara junto con Julio C. Portocarrero, en representación del Partido Socialista del Perú a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana, realizada en Argentina, en junio de 1929, y defendiese los puntos de vista de J.C. Mariátegui frente a Victorio Codovilla, representante del Congreso del Buró Sudamericano de la Internacional Comunista), quien le haría conocer la obra de José Carlos Mariátegui.

La influencia de esta obra en este joven, sería tan fundamental, que escribiría en su diario, sobre este viaje : “El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí.”, tal y como retrata, fielmente, el final de una reciente película sobre esta historia (me refiero a “Viajes en motocicleta”). Años después, el Dr. Pesce recibiría un ejemplar del libro “La guerra de guerrillas” del “Ché”, con una dedicatoria del propio autor:”Al Doctor Hugo Pesce, que provocara, sin saberlo quizás, un gran cambio en mi actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre pero encaminado a fines mas armoniosos con la necesidades de América”.

Más tarde, en Guatemala, en Diciembre de 1953, Ernesto Guevara de La Serna conocería a una peruana, quien sería más tarde su primera esposa, Hilda Gadea. Ella en sus memorias recuerda que conoció a Ernesto y viendo que le interesaba visitar Europa, le recomendó “que leyera a José Carlos Mariátegui para aprender cómo hay que estudiar a Europa. Entonces comentamos “El alma matinal” y los “Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana”” (“Mi vida con el Ché”. Hilda Gadea). Así el “Ché” volvería a reencontrarse con Mariátegui.

Es posible que la obra completa del “Ché” esté llena de frases, ideas y tesis de Mariátegui, pero aquí solamente vamos a referirnos a dos artículos suyos, escritos en momentos muy peculiares y especiales : “Táctica y estrategia de la revolución latinoamericana”, escrito en 1962, con ocasión de la denominada “Crisis de los Mísiles”, que pudo haber concluido con el ataque atómico o invasión a Cuba, y “Mensaje a la Tricontinental” más conocido como “Crear dos, tres,… muchos Viet-Nam es la consigna”, escrito en 1966, con ocasión de su viaje con destino a Bolivia, donde posteriormente caería en combate; y vamos a referirnos solo a algunos temas mariateguianos tratados en éstos, como : la contradicción principal de la época, el papel de burguesía nacional en la Revolución, el carácter continental de la lucha revolucionaria, la estrategia imperialista, el carácter socialista de la Revolución y el internacionalismo proletario.

CONTRADICCIÓN PRINCIPAL DE LA ÉPOCA

Fue precisamente en 1962, en un texto escrito en el curso de la famosa “Crisis de los mísiles”, que el “Ché” regresó a las tesis antaño leídas, y diferenciándose de los documentos de las Conferencias o Congresos de las organizaciones partidarias latinoamericanas, que copiaron mal y mecánicamente la experiencia de la Revolución China, considerando que la contradicción principal actual, es la existente entre el imperialismo y los pueblos y naciones oprimidas, el Che, precisó que el contenido fundamental de la época “lo constituye el paso del capitalismo al socialismo, iniciado por la Gran Revolución Socialista de Octubre, es la época de la lucha de dos sistemas sociales diametralmente opuestos;”…añadiendo “aún cuando es muy importante la lucha por la liberación de los pueblos, lo que caracteriza el momento actual es el tránsito del capitalismo al socialismo” (“Táctica y estrategia de la Revolución Latinoamericana”)

En esto encontramos enorme similitud a lo planteado por J.C. Mariátegui, que sus sucesores políticos olvidaron o renegaron, tras su deceso: “Capitalismo o Socialismo. Este es el problema de nuestra época” (Aniversario y Balance, Editorial de Amauta Nº 17, Septiembre de 1928, en Ideología y Política, Pág.249) y “somos anti-imperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo, como sistema antagónico llamado a sucederlo,”…(“Punto de vista anti-imperialista”, Mayo de 1929, Tesis presentada a la I Conferencia Comunista Latinoamericana, en Ideología y Política, Pág.95).

PAPEL DE LA BURGUESÍA NACIONAL EN LA REVOLUCIÓN

Asimismo, contra la herencia de las tesis equívocas de la Internacional Comunista, que basadas en el proceso de la Revolución China, incurrían en una sobrestimación del papel de la burguesía nacional en el proceso revolucionario latinoamericano (lo que se vio reflejado en el apoyo de los Partidos Comunistas a Gobiernos de burguesía nacional), el “Ché” plantea claramente que, a diferencia de otros continentes, en América las burguesías nacionales “relativamente mucho más débiles que en otras regiones , claudican y pactan con el imperialismo”, “Frente al drama terrible para los burgueses timoratos : sumisión al capital extranjero o destrucción frente a las fuerzas populares internas”, “no queda otra solución que la entrega. Al realizarse ésta,”…”se alían las fuerzas de la reacción interna con la reacción internacional más poderosa y se impide el desarrollo pacífico de las revoluciones sociales”. En cuanto a los imperialistas yanquis “Ellos también quieren “tránsito pacífico”. Están de acuerdo en liquidar las viejas estructuras feudales que todavía subsisten en América, y en aliarse a la parte más avanzada de las burguesías nacionales, realizando algunas reformas fiscales, algún tipo de reforma en el régimen de tenencia de la tierra, una moderada industrialización, referida preferentemente a artículos de consumo, con tecnología y materias primas importadas de los Estados Unidos”, y concluye “En las actuales condiciones históricas de América Latina, la burguesía nacional no puede encabezar la lucha antifeudal y antiimperialista. La experiencia demuestra que en nuestras naciones esa clase, aún cuando sus intereses son contradictorios con los del imperialismo yanqui, ha sido incapaz de enfrentarse a éste, paralizada por el miedo a la revolución social y asustada por el clamor de las masas explotadas” (“Táctica y estrategia de la Revolución Latinoamericana”).

Así tras décadas volvían a alzarse las tesis de J.C. Mariátegui respecto a la burguesía nacional “La colaboración con la burguesía, y aún de muchos elementos feudales, en la lucha anti-imperialista china, se explica por razones de raza, de civilización nacional que entre nosotros no existen. El chino noble o burgués se siente entrañablemente chino”. “El anti-imperialismo en la China puede, por tanto, descansar en el sentimiento y en el factor nacionalista. En Indo-América las circunstancias no son las mismas. La aristocracia y la burguesía criollas no se sienten solidarizadas con el pueblo por el lazo de una historia y de una cultura comunes. En el Perú, el aristócrata y el burgués blancos, desprecian lo popular, lo nacional”.”El factor nacionalista, por estas razones objetivas que a ninguno de ustedes escapa seguramente, no es decisivo ni fundamental en la lucha anti-imperialista en nuestro medio”. “Un conocimiento capitalista, y no por razones de justicia social y doctrinaria, demostró cuan poco se podía confiar, aún en países como la china, en el sentimiento nacionalista revolucionario de la burguesía”, y añade “Mientras la política imperialista logre “manéger” los sentimientos y formalidades de la soberanía nacional de estos Estados, mientras no se vea obligada a recurrir a la intervención armada y a la ocupación militar, contará absolutamente con la colaboración de las burguesías” (“Punto de vista anti-imperialista”, Mayo de 1929, Tesis presentada a la I Conferencia Comunista Latinoamericana, en Ideología y Política)

Coindentemente con el Ché, acerca de la alianza del imperialismo y la burguesía nacional, J.C. Mariátegui señalaba que “Ciertamente, el capitalismo imperialista utiliza el poder de la clase feudal, en tanto la considera la clase políticamente dominante. Pero, sus intereses económicos no son los mismos. La pequeña burguesía, sin exceptuar a la mas demagógica, si atenúa en la práctica sus impulsos más marcadamente nacionalistas, puede llegar a la misma estrecha alianza con el capitalismo imperialista. El capital financiero se sentirá más seguro, si el poder está en manos de una clase social más numerosa, que, satisfaciendo ciertas reivindicaciones apremiosas y estorbando la orientación clasista de las masas, está en mejores condiciones que la vieja y odiada clase feudal de defender los intereses del capitalismo, de ser su custodio y su ujier. La creación de la pequeña propiedad, la expropiación de los latifundios, la liquidación de los privilegios feudales, no son contrarios a los intereses del imperialismo de un modo inmediato. Por el contrario, en la medida en que los rezagos de la feudalidad entraban el desenvolvimiento de una economía capitalista, promovido por las inversiones y los técnicos del imperialismo; que desaparezcan los grandes latifundios, que en su lugar se constituya una economía agraria basada en lo que la demagogia burguesa llama la “democratización” de la propiedad del suelo, que las viejas aristocracias se vean desplazadas por una burguesía y una pequeña burguesía más poderosa e influyente –y por lo mismo más apta para fanatizar la paz social-, nada de esto es contrario a los intereses del imperialismo” (“Punto de Vista anti-imperialista”, en “Ideología y política”, Págs. 88,89 y 93).

CARÁCTER CONTINENTAL DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA INDOAMERICANA

Partiendo de la hipótesis que los yanquis intervendrían en América Latina en caso de una insurrección popular, por solidaridad de intereses con la burguesía nacional, el “Ché” consideraba “difícil que la victoria se logre en un país aislado. A la unión de las fuerzas represivas debe contestarse con la unión de las fuerzas populares. En todos los países en que la opresión llega a niveles insostenibles, debe alzarse la bandera de la rebelión y esta bandera tendrá, por necesidad histórica, caracteres continentales. La Cordillera de los Andes está llamada a ser la Sierra Maestra de América, como dijera Fidel, y todos los inmensos territorios que abarca este continente están llamados a ser escenarios de la lucha a muerte contra el poder imperialista” y añadía “No podemos decir cuando alcanzara estas características continentales, ni cuanto durará la lucha, pero podemos predecir su advenimiento porque es hija de circunstancias históricas, económicas, políticas, y su rumbo no se puede torcer” (“Táctica y estrategia de la Revolución Latinoamericana”). Recordemos al efecto, la unidad de lucha de los pueblos de Indochina contra los japoneses, franceses y americanos o la de los pueblos de los Balcanes contra los invasores nazis en la II Guerra Mundial.

Tesis que también encuentra su respaldo en J.C. Mariátegui, quien señalaba que “La revolución de la independencia hace mas de un siglo fue un movimiento solidario de todos los pueblos subyugados por España; la revolución socialista es un movimiento mancomunado de todos los pueblos oprimidos por el capitalismo. Si la revolución liberal, nacionalista por sus principios, no pudo ser actuada sin una estrecha unión entre los países sudamericanos, fácil es comprender la ley histórica que, en una época de más acentuada interdependencia y vinculación de las naciones, impone que la revolución social, internacionalista, en sus principios, se opere con una coordinación mucho más disciplinada e intensa de los partidos proletarios” (“Principios Programáticos del Partido Socialista”, en “ideología y Política”, Pág.159).

LA ESTRATEGIA IMPERIALISTA

El famoso Mensaje a la Tricontinental, del “Ché”, más conocido como “Crear, dos, tres…muchos Vietnam es la consigna”, publicado en Abril de 1967, fue escrito en 1966, antes de que éste partiese para Bolivia, y tiene por ello el sabor de un Mensaje o “encargo” de despedida. Imaginemos al “Ché” la noche en que escribió este texto, que era parte de su despedida (temporal o definitiva), con el peso moral que ello tiene. Es posible que esa noche recordara su viaje latinoamericano de juventud, en su Rocinante-motocicleta, y las lecturas de Mariátegui inculcadas por Hugo Pesce y recordadas por Hilda Gadea:

“Mientras la política imperialista logre “manéger” los sentimientos y formalidades de la soberanía nacional de estos Estados, mientras no se vea obligada a recurrir a la intervención armada y a la ocupación militar, contará absolutamente con la colaboración de las burguesías. Aunque enfeudados a la economía imperialista, estos países o más bien sus burguesías, se considerarán tan dueños de sus destinos”….. (J.C. Mariátegui “Punto de vista antiimperialista”).

Y escribió:

…”las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y solo forman su furgón de cola”. (“Mensaje a la Tricontinental”).

CARÁCTER SOCIALISTA DE LA REVOLUCIÓN LATINOAMERICANA

Volvió a recordar:

“No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica” y “La revolución latino-americana, será nada más y nada menos que una etapa, una fase de la revolución mundial. Será simple y puramente, la revolución socialista” (J.C. Mariátegui “Aniversario y Balance”).

Y escribió:

“No hay más cambios que hacer, o revolución socialista o caricatura de revolución” (“Mensaje a la Tricontinental”).

EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO

Finalmente, a punto de tomar la decisión práctica de solidaridad activa y real con el pueblo vietnamita y el cubano, iniciando otro “foco” de lucha que obligase al Imperialismo y sus secuaces a distribuir sus fuerzas, extendiese sus líneas, y aliviase la presión sobre éstas para atender el estallido de un nuevo conflicto, recordó una vez más a Mariátegui :

“Todo obrero que cae, en este momento en las calles de Berlín o en las barricadas de Hamburgo no solo cae por la causa del proletariado alemán. También cae por su causa, compañeros del Perú” (JCM “Internacionalismo y marxismo”).

Y escribió:

“Y que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario; con ejércitos proletarios internacionales, donde la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redención de la humanidad, de tal modo que morir bajo las enseñas de Vietnam, de Venezuela, de Guatemala, de Laos, de Guinea, de Colombia, de Bolivia, de Brasil, para citar solo los escenarios actuales de la lucha armada, sea igualmente gloriosa y apetecible para un americano, un asiático, un africano y, aún, un europeo.

Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en la lucha por la liberación de su lugar de origen, y cada pueblo que se libere, es una fase de la batalla por la liberación del propio pueblo que se ha ganado” (“Mensaje a la Tricontinental”).

¡Con Mariátegui y el “Ché” por el camino de la Revolución Socialista!