SOBRE LA CUESTIÓN ELECTORAL

SOBRE LA CUESTIÓN ELECTORAL 

LEER DOCUMENTO COMPLETO EN FORMATO PDF

Por Gerardo Benavides

Equipo Editorial Revista Nuestra América

Militante Izquierda Guevarista de Chile 

Un nuevo periodo electoral se acerca, los conglomerados de la vieja política, la política de los acuerdos y del gatopardismo, ya tienen luz verde para desplegar en las calles su marketing electoral y bombardear los ojos de los ciudadanos con sus candidatos-productos y sus frases que no dicen nada, conscientes de que si no son consumidos el 23 de Octubre la crisis de legitimidad se hará más profunda y con ello más débil su poder.

Sumado a lo anterior, los medios de comunicación, los grandes medios de comunicación, han cooperado desde mucho antes en esta verdadera cruzada de la elite para re-encantar a la sociedad civil con la idea de que las elecciones, votar en ellas, es la única forma, “la” forma democrática que tienen que aprovechar para castigar y/o cambiar aquello que les interesa/afecta, porque en el mundo de lo institucional la máxima es “si no votas, no reclames después”.

¿Y qué sucede con los nuevos referentes políticos?, bueno, los nuevos referentes políticos ahí están, siguiendo a Gabriel Salazar, como vagón de cola de la elite, repitiendo lo que históricamente nunca ha dado resultado, transformándose en partido institucional, levantando la vieja bandera de que por dentro se hacen los cambios, con reformismo, negociando con los viejos actores de la política institucional, llamando a votar, relegitimando una institucionalidad que atraviesa por una de las crisis de representatividad más grandes en la Historia de Chile.

¿Y por qué esta opinión adquiere relevancia?, porque es conclusión de un análisis histórico de Chile, el cual nos señala, en palabras del propio Salazar, que; “los políticos jóvenes o políticos viejos se salen de los partidos viejos y tienden a formar grupos para renovar todo el Parlamento, toda la política, pero, al mismo tiempo, se incorporan al Parlamento y dicen ¡vamos a cambiar el Estado!, ¡vamos a cambiar la política desde dentro de la política!”. [y] Agrega que, al final de cuentas. “el resultado es que nunca en la historia de Chile, los que ingresan al Estado para cambiarlo desde dentro lo han cambiado”(1).

¿Y qué posición debemos adoptar los revolucionarios ante ésta coyuntura electoral?

Primeramente no debemos emborracharnos haciendo llamados a solo no votar, abstenerse o boicotear las elecciones sin antes hablar de estrategia y táctica, no ser conscientes de esto es solo perpetuar la política que frustra y desmotiva a nuestra clase, esa de las frases pirotécnicas y vacías, la de proponer cosas que no podemos cumplir, al menos hoy.

Al respecto Guevara es un faro que nos entregó una serie de orientaciones políticas que debemos rescatar y que sirven de punto de partida para definir la mejor táctica para el objetivo estratégico que buscamos alcanzar.

Para Guevara “El poder es el objetivo estratégico sine qua non de las fuerzas revolucionarias y todo debe estar supeditado a esta gran consigna”(2) y ésta afirmación del Che es hoy retomada por Nestor Kohan para quien el guevarismo como proyecto político podría condensarse en una sola formulación “Esto es: una lectura revolucionaria del marxismo que recupera, en clave antiimperialista y anticapitalista al mismo tiempo, la confrontación por el poder y la lucha radical contra todas las formas de dominación social”(3) por ello nuestra táctica, debiera estar supeditada a alcanzar ese objetivo estratégico, el de alcanzar el poder para romper con toda forma de explotación .

Una táctica revolucionaria para la coyuntura electoral.

“El marxismo exige de nosotros el análisis más exacto, objetivamente comprobable, de la correlación de las clases y de las peculiaridades concretas de cada momento histórico”(4), con esto simplemente se quiere decir que no podemos actuar en base a la nada, no podemos obviar las condiciones en las cuales nos encontramos si queremos dar con aquella táctica que nos acerque al objetivo estratégico que nos proponemos como revolucionarios, debemos hacer una “apreciación del momento”.

Así en las actuales condiciones;

  • En que los trabajadores se hacen más conscientes de su miseria, efecto de la acumulación capitalista basada en la super-explotación sobre ellos mismos;
  • Que lo anterior ha provocado una gran efervescencia en las masas, las cuales se agolpan en las calles en gran número exigiendo reivindicaciones a las cuales la elite a través del Estado no ha sido capaz de dar respuestas ni encontrar salidas que permitan poner freno al descontento y desconfianza;
  • Que toda respuesta a las demandas y manifestaciones del pueblo en las calles es solo represión sin control.
  • Que años de utilizar las elecciones, de “participar”, de escoger; Presidentes, Senadores, Diputados, Alcaldes, etc. no ha acabado ni disminuido la explotación y miseria. Que votar durante décadas no ha significado comer mejor, mejor salud, mejor educación, mejor trabajo, ni mejoría en ningún derecho de aquellos que se dicen son inherentes y fundamentales al ser humano.
  • Y que la clase dirigente se encuentra preocupada por el clima de escepticismo y desconfianza por lo anteriormente señalado, que provocará en estas nuevas elecciones una gran abstención que se traducirá en una agudización de la crisis de representatividad y consecuentemente con ello la perdida de justificación de su Poder.

Sería un error, una imbecilidad permitir que la lucha por el Poder vuelva a encausarse a lo meramente electoral, no podemos darnos el lujo de permitir que el reformismo y su falta de claridad reinstale el discurso de que votar lo es todo y fuera de ello no hay nada, de permitir que engañen al pueblo con la promesa de que desde la institucionalidad burguesa harán reales los anhelos de muchos, cuando buscar alcanzar el poder por la vía electoral es imposible si antes no se comprometen con el sistema mismo, a no herir de ninguna forma los intereses de la clase dominante. En definitiva su error radica en no abordar el problema de las formas de lucha a través de un análisis histórico y los cambios en las correlaciones de fuerzas existentes.

La actitud de los revolucionarios no debe ser la de restarse, lo que no debe confundirse con ser parte del circo electoral, debemos desplegar una actitud activa tendiente a denunciar que las elecciones son el mecanismo de reproducción y autoconservación de la base política y del régimen social que la clase dominante adopta para perpetuar su explotación y dominación. Debemos combatir contra las políticas inmediatistas y oportunistas de quienes se dejan llevar por el espontaneismo de las masas y su propia desesperación, tener claro que el proceso legal y el no institucional son contradictorios hoy en día. El primero representa el freno a las movilizaciones cada vez más combativas. El segundo representa dar empuje y asumir poner todas las fuerzas en la articulación de las corrientes escépticas y descontentas con las vías institucionales.

Los hechos objetivos mencionados hacen ver que nuestra tarea es evitar que las elecciones vuelvan a cumplir el papel de legitimadoras de la institucionalidad y de quienes de ellas se sirven, pero también hacen ver que se deben poner las energías en levantar una alternativa distinta que el pueblo espera y no desesperarse como el reformismo cayendo en el error de servir de tanque de oxígeno a una institucionalidad enferma, debemos saber utilizar nuestras fuerzas para levantar proyectos que canalicen el escepticismo hacia la desobediencia civil representada hoy en llamados a actos contra “lo legal” como por ejemplo “no pagar el CAE”, “No más AFPs y cambio al Fondo E”, “Anulación de la Ley de Pesca”, entre otros. Debemos disputar en aquellos actores sociales a nivel nacional que aún pueden desarrollar el rol de unir las múltiples luchas existentes, así como también mantener el llamado a la unión de nuestra clase contra el enemigo común. Se debe evitar que la clase dominante, consciente de su situación, logre dar con instrumentos que le permitan imponer nuevamente soluciones que a todas luces pareciera no encontrar, debemos tener en claro que la sola critica a la democracia no genera conciencia revolucionaria si no que esta se infunde a través de la práctica, de infundirle movimiento a nuestro pueblo, de mostrarle como sus derechos son pisoteados y quién es el que los pisotea, quien es su verdugo.


NOTAS

  1. SALAZAR, Gabriel: entrevista a El Muro de 20 de Septiembre 2016: “Nunca los que ingresan al Estado para cambiarlo desde dentro lo han cambiado”. Disponible en: http://elmuro.cl/gabriel-salazar-nunca-los-que-ingresan-al-estado-para-cambiarlo-desde/elmuro/2016-09-20/075711.html.
  2. GUEVARA, Ernesto: (1962): “Estrategia y Táctica de la Revolución LatinoAmericana”, Disponible en: http://juventudguevarista.cl/wp-content/uploads/2013/05/T%C3%81CTICA-Y-ESTRATEGIA-DE-LA-REVOLUCI%C3%93N-LATINOAMERICANA.pdf
  3. KOHAN, Néstor: (2007):”aproximaciones al debate sobre el futuro de América Latina y el socialismo del siglo XX desde el marxismo revolucionario latinoamericano: La concepción de la revolución en el Che Guevara y en el guevarismo”. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57007
  4. LENIN, V.I.: (1973) Obras Escogidas de V.I. Lenin, Tomo VI, “Cartas sobre táctica: Carta I. Apreciación del momento”. Disponible en: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe12/lenin-obrasescogidas06-12.pdf.

 

jose-luis-cuevas4